
Acura ya trabaja en el desarrollo de un nuevo SUV de lujo que se situará por encima del actual MDX, una decisión con la que pretende reforzar su presencia en el segmento de los grandes todocaminos familiares. Según diversas informaciones procedentes de Estados Unidos, el proyecto contempla el lanzamiento de un modelo completamente nuevo previsto para 2029, diseñado para ofrecer una tercera fila mucho más amplia y un mayor volumen de carga que el actual buque insignia de la marca.
La futura incorporación aparece identificada internamente como “Acura XL”, una denominación provisional que refleja su posicionamiento dentro de la gama. La producción comenzaría en septiembre de 2029 en la planta que Honda posee en Lincoln, Alabama, con una capacidad estimada de hasta 40.000 unidades anuales, una cifra que demuestra la importancia estratégica del proyecto para el fabricante japonés.
Lejos de recurrir a motores de gran cilindrada como hacen muchos de sus rivales estadounidenses, Acura apostará por un nuevo sistema híbrido desarrollado específicamente para vehículos de gran tamaño. Aunque todavía no se han revelado datos sobre potencia o configuración mecánica, el objetivo será combinar prestaciones de nivel premium con una mayor eficiencia, una estrategia alineada con la nueva hoja de ruta de Honda tras reducir parte de sus inversiones en vehículos totalmente eléctricos.

El nuevo modelo llegará para plantar cara al Lexus TX, uno de los grandes referentes actuales entre los SUV de lujo con tres filas de asientos. Además, también buscará posicionarse frente a propuestas como el Mercedes-Benz GLS, el BMW X7 e incluso el futuro Audi Q9, ofreciendo una alternativa con un precio más competitivo sin renunciar al confort, el espacio y el equipamiento.
Uno de los motivos que impulsan este proyecto es la creciente demanda de SUV familiares con una tercera fila realmente utilizable. Aunque el Acura MDX sigue siendo uno de los modelos más vendidos de la marca, numerosos compradores consideran que su última fila resulta limitada frente a competidores más modernos. El nuevo SUV pretende solucionar este inconveniente ofreciendo un habitáculo mucho más amplio y funcional.
Diversos distribuidores estadounidenses también habrían trasladado a Acura la necesidad de desarrollar un vehículo todavía más ambicioso. Incluso algunos responsables comerciales consideran que el fabricante debería apostar por una plataforma de mayor tamaño, capaz de competir con modelos como el Chevrolet Tahoe, Ford Expedition o Cadillac Escalade, gracias a una carrocería más larga y un maletero considerablemente superior.
El desarrollo de este SUV coincide con el giro estratégico de Honda hacia las tecnologías híbridas. Después de ralentizar parte de sus planes de electrificación total, la compañía concentra ahora sus esfuerzos en mecánicas híbridas de nueva generación, especialmente en los segmentos de mayor rentabilidad. Esta decisión también llega tras el excelente comportamiento comercial de Acura en Estados Unidos, donde recientemente logró superar a marcas como Cadillac y Audi en volumen de ventas.
Curiosamente, este futuro SUV recupera una idea que Acura ya estudió durante los años previos a la crisis financiera de 2008. En aquella época, la marca valoró desarrollar un gran todocamino con motor V8 y arquitectura de propulsión trasera, un proyecto que finalmente fue cancelado. Ahora, más de diez años después, Acura vuelve a apostar por un SUV insignia, aunque adaptado a las nuevas exigencias del mercado mediante una avanzada motorización híbrida.

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