Las playas de Malibú, en California, fueron el escenario perfecto para probarlo, causando sensación entre propios y extraños, e inesperado furor en el caso de la policía. De sobra es conocido el estado sureño de la Unión Americana por contar con las leyes anticontaminación más estrictas del mundo, algo que se intenta llevar a rajatabla para ejemplo en el resto de los EUA. Y un deportivo de esta clase no deja impasible a nadie, por lo que tan pronto comenzamos a rodar, otros automovilistas bajaron su velocidad para admirar las formas del extraño Audi.
Su interior apantalla porque es completamente nuevo y con soluciones más enfocadas a la galería que a su realización en serie. Y a bordo pasa lo mismo: no hay ruido al arrancar; en este caso, el botón plateado de Power da vida de manera silenciosa a un coche que anuncia que está en marcha a través de su cuadro de instrumentación y de un selector de cambio que surge del túnel central como un resorte. No hay levas en el volante, ni palanca; el propio selector actúa como tal y es el que te permite ir hacia delante en D, estar parado en N o ir hacia atrás para maniobrar en R, accionando a la vez los sensores de estacionamiento para garantizar que no vas a romper nada en el contorno del coche.
El freno de mano también es de botón, mientras que la pantalla multifunción que hay entre los relojes del cuadro (uno para controlar el estado del sistema eléctrico y otro para ubicar el imprescindible velocímetro) bascula dejando paso a una más grande que da acceso a un nuevo MMI basado en Windows. Dos ligeros pedales de aluminio y un deportivo volante te ponen en contacto con la mecánica de base eléctrica, callada pero potente y eficaz.
El e-Tron se mueve con elegancia a golpe de acelerador, discretamente, sin aparentes pretensiones. La ausencia de rumor alguno despista, hasta tal punto que los fabricantes se plantean ya dotar a los coches eléctricos de ruidos inducidos o falsos que anticipen su llegada, para evitar así atropellos por despistes de peatones que no los oigan llegar. Pero cuando hundes el pie derecho en el acelerador surge su rabia. No echas de menos entonces un motor de combustión interna que le asemeje al R8, por ejemplo, porque acelera como si lo tuviera, pero insisto, sin hacer ruido. Suspensiones y frenos proceden del R8, con el que se asemeja estéticamente, aun siendo más bajo, corto y estrecho.
Las llantas de esta unidad también son de tan noble procedencia, ya que el coche no monta las exhibidas en los diversos salones en los que ha estado presente, al no contar todavía la variante rodante con el sistema de recuperación de energía cinética procedente del equipo de frenos.
En el lateral, dos tomas aire dinámicas, que permanecen cerradas en parado, se abren cuando el coche rueda, de la misma manera que lo hace la ubicada en la parte superior a modo de tobera y también la enorme boca del frontal. Esta última va tapada con una cubierta de plexiglas que se repliega en marcha para que motores y baterías reciban flujo de aire.
Una vez rodando, con la semejanza arquitectónica existente con el R8, el coche se comporta muy parecido. De hecho, con casi 500 kilos entre baterías (una unidad de 100 celdas) y sistema de gestión eléctrica ubicados en el lugar del motor central del R8, el e-Tron no puede negar su parentesco con el biplaza de Audi. Es 24 cm más corto, dos más bajo, tres más estrecho y tiene una distancia entre ejes cinco cm menor. Y se nota, porque parece un R8 “recortado”, casi a escala, sin que ello signifique que su silueta no imponga respeto, que lo hace, y muy bien.
Dado el parentesco, el e-Tron cuenta con monocasco y suspensiones de aluminio, pero incorpora puertas, capó y techos de fibra de carbono para ofrecer la máxima rigidez estructural sin menoscabo de la mayor ligereza posible, estrictamente necesaria. De hecho, que el coche sea más pequeño es una imposición de la aerodinámica, pero busca igualmente reducir el peso todo lo posible.
Toda la energía disponible ha de estar siempre al servicio de los cuatro motores que le dan vida, para que pueda plantar cara a los biplazas más extremos. Así podrá contar con los 313 caballos que suman sus cuatro “impulsores” cuando las baterías aportan los 42.4 kW/h que pueden llegar a dar a plena carga, con los que es capaz de hacer 200 km/h de punta, gozando de una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 4.8 segundos. Y eso ocurre manteniendo una autonomía máxima de 248 km. Transcurridos estos, el e-Tron, se puede enchufar a una red de 220 V (trifásica) para recuperar la carga en 6 horas, aunque si se dispone de corriente con 400 V, el “llenado” se hará en sólo 2.5 horas.
No obstante, como en los pequeños electrodomésticos tales como la máquinas de afeitar, el biplaza alemán se podrá recargar también por inducción, una importante novedad en materia automovilística. Real como la vida misma, el e-Tron se podrá comprar en 2012 tal y como plantean los objetivos de la marca al día de hoy. Pero muy pocas personas tendrán el privilegio de poder conducirlo y disfrutarlo…