BYD está dando un nuevo paso en la carrera por desarrollar la próxima generación de baterías para coches eléctricos. Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, ha confirmado que la compañía prevé presentar en 2027 un modelo equipado con su tecnología de batería de estado sólido, una señal de que el desarrollo está entrando en una fase mucho más cercana al vehículo real. La directiva aseguró que BYD se encuentra en una posición avanzada tanto en tecnología como en comercialización, aunque la llegada de un prototipo o vehículo de demostración no significa todavía que exista una producción masiva preparada.
La tecnología de estado sólido sustituye el electrolito líquido habitual de muchas baterías de iones de litio por un material sólido. En teoría, esto puede permitir mayor densidad energética, mejor aprovechamiento del espacio, menor riesgo asociado a los electrolitos líquidos y potencial para aumentar la autonomía. BYD ha intensificado su trabajo durante 2026 y ha registrado nuevas patentes relacionadas con electrolitos sólidos, materiales y fabricación, mientras su división FinDreams Battery trabaja para resolver los problemas que todavía dificultan llevar estas células a grandes volúmenes de producción.
El calendario anunciado es especialmente relevante porque BYD ya había situado 2027 como el año para las primeras pruebas o aplicaciones de esta tecnología, con una producción a pequeña escala antes de avanzar hacia una fabricación mucho mayor alrededor de 2030. Las estimaciones publicadas apuntan incluso a ensayos con aproximadamente 1.000 vehículos en torno a 2027, aunque estos datos pertenecen a la hoja de ruta comunicada por responsables tecnológicos y no equivalen a un lanzamiento comercial masivo confirmado para todos los mercados.
El salto tecnológico no termina cuando una batería funciona en un vehículo. El gran reto de BYD será conseguir que el estado sólido sea fiable, competitivo y fabricable a gran escala, algo que todavía afecta a toda la industria. El propio científico jefe de BYD, Lian Yubo, ha señalado que existen obstáculos relacionados con la estabilidad de las interfaces entre materiales sólidos, la formación de dendritas de litio, el control de costes, el rendimiento de las líneas de producción y la capacidad de aumentar los volúmenes.
Mientras desarrolla esta tecnología, BYD tampoco ha dejado de evolucionar sus baterías actuales. En marzo de 2026 presentó la Blade Battery de segunda generación, capaz de alcanzar hasta un 97 % de carga en nueve minutos cuando se utiliza con su sistema Flash Charging de hasta 1.500 kW. Esto demuestra que la estrategia de la compañía no depende exclusivamente del estado sólido: BYD está intentando mejorar simultáneamente las baterías convencionales y preparar el siguiente gran salto tecnológico.
La llegada de un BYD con batería de estado sólido en 2027 sería, por tanto, un paso importante para comprobar cómo se comporta esta tecnología fuera del laboratorio, pero todavía habrá que esperar para conocer autonomía, capacidad, prestaciones, precio y volumen de producción. La compañía pretende demostrar que puede pasar de las patentes y las líneas piloto a un vehículo funcional, mientras que la producción masiva alrededor de 2030 continúa siendo el horizonte que determinará cuándo esta tecnología podrá llegar realmente a un número elevado de conductores.