Chevrolet prepara un nuevo Corvette que desafía a Ferrari: un superdeportivo que no quiere costar una fortuna ...

Chevrolet quiere demostrar que un coche capaz de competir en prestaciones con algunos de los grandes deportivos ...
26/10/2026

Rancez Damian

Chevrolet quiere demostrar que un coche capaz de competir en prestaciones con algunos de los grandes deportivos europeos no tiene por qué costar lo mismo que un Ferrari o un Lamborghini. Esa filosofía marcará el desarrollo del futuro Corvette C9, la novena generación de un modelo que cambió su historia con la llegada del C8 y su configuración de motor central. La marca estadounidense pretende elevar el rendimiento y la tecnología sin renunciar a la relación entre precio y prestaciones que ha definido al Corvette durante décadas.

El cambio más importante llegó cuando Chevrolet trasladó el motor detrás de los asientos con el C8, una decisión que acercó al modelo a la arquitectura habitual de muchos superdeportivos europeos. Desde entonces, la gama ha incorporado versiones cada vez más radicales, como el Z06 y el ZR1X. Este último alcanza 1.250 CV de potencia combinada gracias a su sistema híbrido, una cifra que demuestra hasta dónde ha llegado la evolución técnica del deportivo estadounidense. Sin embargo, la próxima generación no buscará necesariamente superar a Ferrari en precio o exclusividad.

El Corvette C9 quiere más potencia sin disparar su precio

Tony Roma, responsable de ingeniería del Corvette en General Motors, ha defendido que el próximo modelo debe seguir siendo un Corvette en esencia. Esto significa mejorar las prestaciones y ofrecer más tecnología, pero manteniendo una propuesta de valor competitiva. El objetivo es evitar que el cambio de posicionamiento convierta al deportivo en un producto reservado exclusivamente a compradores de lujo. Chevrolet quiere que el C9 sea mejor y más rápido, sin perder su identidad como alternativa relativamente accesible frente a los superdeportivos europeos.

La estrategia resulta especialmente relevante porque los precios de los deportivos de altas prestaciones han aumentado en los últimos años. En Estados Unidos, el Corvette Stingray del año modelo 2027 parte de unos 71.300 dólares antes de los gastos de destino, mientras que las versiones superiores alcanzan cifras muy superiores. La futura generación todavía no tiene un precio oficial y faltan años para conocer todos sus detalles, pero mantener una tarifa competitiva será uno de los grandes desafíos de Chevrolet. Un aumento excesivo podría alejar al modelo de los compradores que históricamente han valorado su combinación de potencia y coste.

En el apartado mecánico, todavía no existe una ficha técnica definitiva del C9. La continuidad de los motores V8 parece una posibilidad importante, aunque Chevrolet no ha confirmado todas las configuraciones que ofrecerá. La electrificación también tendrá un papel en el futuro de la familia Corvette, que ya cuenta con soluciones híbridas en la generación actual. No está confirmado que el C9 vaya a ser completamente eléctrico desde su lanzamiento, por lo que cualquier predicción sobre su potencia, autonomía o arquitectura debe tratarse con cautela hasta que la marca publique información oficial.

Otro punto que despierta interés es la posibilidad de recuperar una caja de cambios manual. Existe demanda entre algunos aficionados, y el propio equipo de ingeniería ha reconocido el atractivo de esa solución, pero desarrollarla para producción implica desafíos técnicos, económicos y de homologación. La transmisión automática de doble embrague seguirá siendo una referencia en la gama actual por su rapidez y capacidad para gestionar grandes niveles de potencia. Si Chevrolet decide ofrecer una alternativa manual en el futuro, tendría que justificar su viabilidad sin comprometer el rendimiento ni los costes de desarrollo.

La llegada del C9 no será inmediata: las previsiones de la industria apuntan a finales de esta década para su presentación y comercialización, aunque el calendario puede cambiar. Mientras tanto, Ferrari y Lamborghini continuarán compitiendo en un segmento donde la exclusividad, el diseño y la experiencia de conducción pesan tanto como las cifras de aceleración. El verdadero desafío de Chevrolet será ofrecer un deportivo de nueva generación más avanzado sin convertirlo en un coche prohibitivo. Si consigue mantener ese equilibrio, el Corvette podría reforzar su posición como una de las alternativas más interesantes a los superdeportivos europeos, también para quienes priorizan las prestaciones por encima del prestigio de una marca.