El Mercedes de 7.3 litros que casi nadie podía comprar y que terminó con ADN de Pagani ...

El SL73 AMG fue uno de los roadsters más extremos de los años 90: para tenerlo había ...
07/10/2026

Rancez Damian

El SL73 AMG fue uno de los roadsters más extremos de los años 90: para tenerlo había que entregar un SL600 nuevo a AMG y pagar una fortuna.

A finales de los años 90, Mercedes-Benz tenía una auténtica bestia escondida dentro de su elegante gama de deportivos. El Mercedes-Benz SL73 AMG utilizaba un V12 de 7.3 litros con 518 hp y 750 Nm de torque, cifras descomunales para un roadster de lujo de aquella época. Pero había un detalle todavía más sorprendente: el cliente no podía simplemente entrar a una agencia y pedirlo. Primero tenía que comprar un SL600 nuevo y después enviarlo a AMG para realizar la transformación.

El punto de partida era el Mercedes-Benz SL600 R129, equipado con un V12 atmosférico de 6.0 litros que desarrollaba alrededor de 389 hp. AMG tomaba ese motor M120 y lo modificaba profundamente hasta llevarlo a 7,291 centímetros cúbicos, aumentando tanto el diámetro como la carrera de los cilindros. El resultado era un automóvil capaz de acelerar de 0 a 60 mph en aproximadamente 4.5 segundos y alcanzar cerca de 200 mph cuando se eliminaba el limitador de velocidad.

Una transformación que costaba casi otro Mercedes

Convertir un SL600 en un SL73 AMG no era precisamente un capricho barato. En 1999, la transformación tenía un precio de aproximadamente 99,180 marcos alemanes, mientras que un SL600 nuevo costaba alrededor de 223,330 marcos. Es decir, el cliente debía pagar una cantidad equivalente a una parte enorme del precio del propio automóvil únicamente para recibir el tratamiento especial de AMG. Además del V12, el roadster recibía modificaciones en el eje de transmisión, los frenos y la gestión de la transmisión automática de cinco velocidades.

La rareza del modelo también se explica por aquella complicada forma de adquisición. AMG todavía no pertenecía completamente a Mercedes-Benz cuando comenzó el programa, y no fue hasta 1999 cuando Mercedes tomó el control total de la compañía. Por eso el SL73 funcionaba prácticamente como una conversión especial: no aparecía como un modelo convencional en las listas oficiales de precios de Mercedes. Las estimaciones sobre producción varían ligeramente, pero se habla de alrededor de 80 a 85 ejemplares construidos, convirtiéndolo en uno de los AMG más exclusivos de aquella generación.

El V12 que terminó impulsando al Pagani Zonda

La historia se vuelve todavía más espectacular cuando aparece Pagani. El enorme V12 desarrollado a partir del M120 fue la base de la familia M297 que posteriormente utilizó el Pagani Zonda, aunque el motor del superdeportivo italiano recibió sus propias modificaciones. Pagani empleó esta familia de propulsores durante años y llegó a desarrollar versiones que superaban ampliamente la potencia del SL73, creando una conexión directa entre aquel discreto roadster alemán y uno de los superdeportivos más famosos de la historia.

La carrocería del SL73 podía pasar relativamente desapercibida frente a otros deportivos mucho más agresivos, pero debajo de esa imagen elegante escondía una mecánica extraordinaria. El mismo linaje del V12 también terminó relacionado con el Mercedes-AMG CLK GTR, demostrando que aquel motor creado para mover con enorme suavidad a un roadster de lujo tenía un potencial mucho mayor. El enfoque del SL73 no era buscar tiempos de circuito, sino entregar una montaña de torque con una respuesta contundente y refinada.

Hoy, el Mercedes-Benz SL73 AMG es considerado una verdadera pieza de colección. Algunas unidades han alcanzado precios de cientos de miles de dólares en el mercado especializado, impulsadas por su producción limitada, su procedencia AMG y el vínculo histórico con el motor del Pagani Zonda. Es uno de esos automóviles que resumen una época en la que Mercedes podía combinar lujo, ingeniería prácticamente artesanal y un gigantesco V12 atmosférico sin necesidad de anunciarlo con demasiados alardes.