La electrificación ha cambiado por completo el panorama de los automóviles, y Toyota no ha sido la excepción. Con la llegada de la nueva generación del Camry, la marca japonesa apostó exclusivamente por mecánicas híbridas de 2.5 litros, dejando atrás el legendario motor V6 atmosférico de 3.5 litros y 301 caballos de fuerza, una decisión que marcó el final de una era para uno de los sedanes familiares más rápidos y fiables del mercado. Lo que parecía una simple evolución tecnológica ha terminado convirtiendo al último Camry V6 en uno de los modelos más buscados del mercado de ocasión.
El Toyota Camry de octava generación, lanzado en 2018, ofrecía en sus acabados XSE, XLE y posteriormente TRD el conocido propulsor 2GR-FKS, un bloque V6 de 3.5 litros capaz de desarrollar 301 CV y 267 lb-pie de par. Gracias a su sofisticado sistema de inyección D4-S y a su reconocida fiabilidad, este motor permitía acelerar de 0 a 100 km/h en menos de seis segundos, cifras impropias para un sedán familiar. Aunque la actual gama híbrida ha mejorado notablemente el consumo de combustible, con registros cercanos a los 50 mpg, ha perdido parte del carácter deportivo que distinguía a aquellas versiones V6.
La desaparición del motor V6 ha provocado un efecto inesperado. Mientras un Toyota Camry convencional suele depreciarse alrededor de un 37 % después de cinco años, un Camry XSE V6 de 2021 apenas ha perdido cerca del 21 % de su valor, una cifra extraordinaria dentro del segmento. La escasa producción también juega un papel fundamental: las versiones V6 representaron únicamente alrededor del 6 % de las ventas del Camry entre 2018 y 2024, mientras que el exclusivo Camry TRD apenas alcanzó unas 6.000 unidades anuales. Esa combinación de potencia, exclusividad y fiabilidad ha disparado el interés de coleccionistas y entusiastas.
Otro de los factores que sostiene la cotización del Camry V6 es el prestigio del motor 2GR-FKS. Este propulsor no solo equipó al Camry, sino también a numerosos modelos de Toyota y Lexus, incluyendo SUV y berlinas premium. Su enorme difusión garantiza una excelente disponibilidad de recambios y unos costes de mantenimiento relativamente bajos, algo poco habitual en motores de seis cilindros. Esta combinación de durabilidad, facilidad de reparación y rendimiento convierte al Camry V6 en una compra especialmente atractiva incluso años después de su desaparición del catálogo.
Hoy resulta prácticamente imposible encontrar un sedán generalista con un motor V6 atmosférico, ya que la mayoría de fabricantes han apostado por motores turboalimentados de menor cilindrada o sistemas híbridos. Precisamente por ello, el Toyota Camry V6 se ha convertido en el último representante de una especie en extinción, siguiendo un camino similar al que recorrieron modelos como el Honda Accord V6, cuya cotización también aumentó tras dejar de fabricarse. Todo indica que este Toyota no solo seguirá conservando su valor, sino que podría consolidarse como uno de los grandes clásicos modernos de la marca japonesa.
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5 segundos.
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Han renovado su contrato por 5 años más.