Tesla ha conseguido un papel protagonista en uno de los mayores movimientos hacia la electrificación del transporte pesado estadounidense. La alianza ZET SCALE ha impulsado un pedido de 2.500 camiones eléctricos Clase 8, una operación que, según sus organizadores, podría prácticamente duplicar la flota de este tipo de vehículos que circula actualmente por Estados Unidos. Tesla ha sido seleccionada como proveedor principal, aunque Kenworth, Volvo y RIDE también figuran como fabricantes secundarios, por lo que no significa que las 2.500 unidades vayan a ser exclusivamente Tesla Semi.
ZET SCALE, cuyo nombre corresponde a Zero-Emission Truck Shipper-Carrier Alliance Leading Electrification, fue creada por Catalyst Mobility y Smart Freight Centre para agrupar la demanda de grandes empresas de transporte y facilitar compras masivas de camiones eléctricos. Entre sus empresas fundadoras están Microsoft y PepsiCo, mientras que las 2.500 unidades se distribuirán durante los próximos años por diez grandes áreas logísticas, entre ellas Los Ángeles, Houston, Dallas, Chicago, Atlanta y Nueva York. La alianza tiene además un objetivo mucho mayor: superar los 10.000 camiones eléctricos a medida que avance el programa.
Para Tesla, el acuerdo llega en un momento especialmente importante. El Semi comenzó a producirse en volumen en Nevada en 2026, después de haber sido presentado originalmente en 2017 y de acumular varios retrasos. Tesla prepara una capacidad industrial de hasta 50.000 unidades anuales, mientras que la versión Long Range anuncia hasta 500 millas de autonomía estimada, unos 805 kilómetros, y una capacidad de carga de hasta 1,2 MW mediante el sistema Megacharger.
La tecnología será solo una parte del desafío. El transporte pesado necesita autonomías suficientes, tiempos de carga reducidos, infraestructura y disponibilidad constante de los vehículos para que las flotas puedan competir económicamente con los camiones diésel. Tesla asegura que el Semi puede recuperar hasta el 60% de su autonomía en aproximadamente 30 minutos con un Megacharger de hasta 1,2 MW, mientras que la compañía también destaca un consumo estimado de 1,7 kWh por milla y unos costes de mantenimiento inferiores gracias a una mecánica con menos componentes móviles.
El contexto también explica la relevancia del acuerdo. Antes de esta operación, Einride había anunciado 500 Tesla Semi para ampliar su flota eléctrica en Norteamérica, con entregas escalonadas durante 24 meses y despliegue en estados como California, Texas, Nueva Jersey, Illinois y Georgia. El nuevo programa de ZET SCALE multiplica considerablemente esa escala y coloca al Tesla Semi ante una oportunidad mucho mayor para demostrar su capacidad en operaciones reales de transporte de mercancías.
El Tesla Semi, por tanto, entra en una fase decisiva casi una década después de su presentación. El pedido de 2.500 camiones no implica que todos sean necesariamente Tesla, pero sí convierte a la compañía en el fabricante principal de una operación que podría casi duplicar la flota eléctrica Clase 8 estadounidense. Ahora la clave estará en comprobar si Tesla puede transformar su capacidad anunciada de producción, autonomía y recarga en miles de vehículos trabajando diariamente en las rutas de carga más exigentes.