Un embotellamiento congelado en el tiempo.
Aunque las imágenes de la galería adjunta parecen el escenario de una película de zombies, en realidad retratan uno de los cementarios de automóviles más grandes del mundo. El extravagante lugar está ubicado en Chatillion, una pequeña localidad del sur de Bélgica. De acuerdo con una de las versiones, los vehículos fueron abandonados por soldados norteamericanos que tuvieron que retirarse de las bases militares una vez concluida la Segunda Guerra Mundial.
Los costos de transportación de 500 vehículos resultaron incosteables para los militares, quienes tuvieron que resignarse y abandonarlos sin que nadie los reclame hasta la fecha. Inicialmente, los autos fueron estacionados en una explanada cercana a la base militar norteamericana de Chatillion, pero con el paso de tiempo se decidió trasladarlos a un bosque cercano, donde aguardan a ser consumidos por la naturaleza.
No obstante, algunos lugareños ofrecen otra versión, la cual plantea que se trata de un viejo vertedero de autos fabricados después de la Segunda Guerra Mundial.
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