Todos conocemos a Ferrari por sus deportivos y superdeportivos legendarios, pero en 1980, Enzo Ferrari y Pininfarina diseñaron un sedán de lujo de cuatro puertas que habría abierto un nuevo capítulo para la marca. Utilizando un chasis del Ferrari 400GT y un motor Tipo F102 B bóxer de 12 cilindros de 4,9 litros, este prototipo combinaba la potencia y el rendimiento de un Ferrari con la comodidad y amplitud de un sedán de lujo.
El Ferrari Pinin destacaba por su frontal bajo y alargado, líneas limpias y un pilar C cónico que le daba apariencia de cupé fastback. En el interior, el cuero Connolly color canela, el cuadro de instrumentos integrado y la consola central avanzada ofrecían un nivel de lujo excepcional para la época. Cada detalle reflejaba la filosofía de Ferrari: herencia deportiva sin sacrificar la elegancia y comodidad.
El corazón del Pinin era su motor Flat-12 del Ferrari 512 BB, con lubricación por cárter seco y caja manual de cinco velocidades. Este propulsor permitía mantener la potencia y suavidad típicas de Ferrari, ofreciendo un equilibrio perfecto entre rendimiento extremo y conducción refinada, algo insólito en un sedán de la época.

Aunque el prototipo se mostró en el Salón del Automóvil de Turín y realizó giras por Europa y Estados Unidos, Fiat, dueño de Ferrari, bloqueó su producción, priorizando modelos de mayor volumen. Solo existió un Pinin, que se convirtió en una pieza histórica y rara, recordándonos que Ferrari estuvo cerca de incursionar en el mercado de sedanes de lujo con su toque único.
El Ferrari Pinin sigue siendo un testimonio de la audacia de Ferrari y Pininfarina. Un sedán que pudo haber redefinido la marca, combinando lujo, comodidad y rendimiento de alta gama. Hoy, es un icono de colección y una inspiración para quienes buscan la fusión perfecta entre un coche deportivo y un sedán de lujo.