
Según la documentación presentada ante la NHTSA, el problema se encuentra en la protección insuficiente contra la abrasión del arnés eléctrico del motor. Con el paso del tiempo, el movimiento entre el cableado y otros componentes cercanos podría desgastar la cubierta protectora y dejar expuestos los cables internos.
Si los conductores quedan descubiertos, podrían producirse cortocircuitos intermitentes y pequeños arcos eléctricos, una situación que en determinadas circunstancias podría provocar un incendio dentro del compartimento del motor. Ford considera que la reparación preventiva es necesaria para evitar posibles daños mayores en los vehículos afectados.
Los documentos del organismo estadounidense también señalan algunos síntomas que podrían advertir a los conductores sobre el fallo. Entre ellos se encuentran humo procedente de las salidas de ventilación del habitáculo o la aparición de un mensaje de advertencia en el cuadro de instrumentos del vehículo.

En el momento de presentar la campaña de revisión, Ford confirmó que tenía conocimiento de 15 incidentes en los que un incendio podría haber comenzado debido al problema del arnés de cableado del motor. Aunque la cifra es reducida en comparación con la cantidad total de unidades afectadas, la marca ha decidido actuar para reducir cualquier riesgo potencial.
Los propietarios de los vehículos afectados recibirán una comunicación oficial para acudir a un concesionario Ford. Los técnicos instalarán una protección adicional mediante funda corrugada y cinta contra la abrasión en el arnés eléctrico, una solución diseñada para evitar el roce constante y proteger los cables frente a futuros daños.
La campaña de revisión ya ha comenzado y Ford tiene previsto enviar las notificaciones a los propietarios entre el 24 y el 28 de agosto. Los clientes que quieran comprobar si su vehículo está incluido podrán consultar la información disponible en la base de datos oficial de la NHTSA.
Este nuevo llamado a revisión demuestra la importancia de los sistemas eléctricos en los vehículos modernos, incluso en modelos tan enfocados a la aventura como el Ford Bronco y el Bronco Raptor. A medida que los coches incorporan más tecnología, los fabricantes deben prestar especial atención a componentes aparentemente pequeños que pueden afectar directamente a la seguridad.