El Ford Escape, uno de los SUV más vendidos de la marca en los últimos años, se despedirá del mercado junto a su equivalente premium, el Lincoln Corsair, debido a ventas por debajo de lo esperado. A pesar de que el Escape fue el segundo SUV más vendido de Ford en 2024, la compañía ha decidido detener su producción a finales de 2025 para concentrarse en nuevos proyectos eléctricos, incluyendo una camioneta mediana que apunta a ser el “Modelo T” de la era moderna.
Ford ya ha confirmado que la producción cesará en la planta de Louisville, Kentucky, que será adaptada para fabricar vehículos sobre la Plataforma Universal de Vehículos Eléctricos (UVE). Sin embargo, la marca asegura que habrá inventario suficiente de Escape y Corsair hasta bien entrado 2026, lo que permitirá a los concesionarios seguir ofreciendo estos modelos mientras llega su sustituto.

Aunque el futuro del Escape es incierto, Ford no descarta una versión 100% eléctrica o híbrida enchufable basada en su plataforma actual. La desaparición del Escape marcará también el final del único PHEV de la marca, aunque su hermano, el Bronco Sport, podría adoptar esa tecnología. Además, no se descarta que Ford reubique la producción en otra planta para mantenerlo vivo en mercados estratégicos.
El reemplazo estrella será una camioneta mediana eléctrica, prevista para 2027, que utilizará baterías prismáticas LFP sin cobalto ni níquel, reduciendo costos y mejorando la eficiencia de producción en un 40%. Con promesas de 0 a 60 mph en cuatro segundos, más espacio interior que un Toyota RAV4 y un precio inicial de $30,000, Ford busca un modelo capaz de combinar rendimiento, practicidad y precio competitivo. Si la demanda es tan alta como se espera, la compañía tendrá que producirla a un ritmo récord para satisfacer el mercado.