El Mustang GTD presenta un diseño más robusto y agresivo, con una anchura de más de 15 cm superior al 911, destacando por sus detalles en fibra de carbono y elementos aerodinámicos activos. Con 815 caballos de fuerza y un sistema de suspensión innovador, el GTD marca una clara diferencia en cuanto a presencia. En comparación, el Porsche 911 GT3 RS es más refinado, con una carrocería de fibra de carbono que minimiza el peso, manteniendo una estructura más compacta y aerodinámica. Ambos autos presentan un diseño que prioriza el rendimiento por encima de la estética convencional.
En cuanto a aceleración y velocidad, el Ford Mustang GTD se impone con una aceleración de 0 a 60 mph en 2.8 segundos y un tiempo de 10.6 segundos en el cuarto de milla. Aunque el Porsche 911 GT3 RS es apenas más rápido en la aceleración inicial, con 0 a 60 mph en 2.7 segundos, la diferencia se amplía en altas velocidades. El Mustang alcanza las 150 mph 2.5 segundos antes que el Porsche, lo que demuestra la brutal capacidad de aceleración del GTD. Sin embargo, el 911 GT3 RS sigue siendo un referente por su precisión en el manejo y su balance perfecto en circuitos cerrados.
El interior del Mustang GTD es más grande y cómodo para el uso diario, destacando por su habitabilidad y asientos más suaves. Sin embargo, la comparación con el Porsche 911 GT3 RS en términos de ergonomía es difícil de superar. El 911 cuenta con un interior más refinado, asientos Recaro de fibra de carbono y una experiencia de conducción más conectada al asfalto. Mientras que el Mustang GTD es un lujo para los que buscan confort, el Porsche GT3 RS es el coche para los que buscan el control total y la precisión en cada curva.

En cuanto a rendimiento puro, el Ford Mustang GTD se lleva la victoria por su impresionante potencia y aceleración en línea recta, superando al Porsche 911 GT3 RS en cuanto a velocidad máxima en carretera. Sin embargo, el 911 GT3 RS se mantiene como el campeón en términos de manejo y tecnología de precisión en la pista. El Mustang GTD es un musculoso deportivo que destaca por su diseño y potencia bruta, mientras que el Porsche 911 GT3 RS sigue siendo el estándar en cuanto a equilibrio y precisión de manejo. Ambos vehículos son impresionantes, pero cada uno se adapta mejor a diferentes tipos de conducción y expectativas.