El Pontiac Aztek, vendido entre 2001 y 2005, es considerado uno de los coches más feos de la historia. Sus proporciones desiguales y su mezcla de estilos daban la sensación de ser tres coches en uno. Aunque pasó casi desapercibido en ventas, recuperó notoriedad años después gracias a su aparición en la serie Breaking Bad como el coche de Walter White.
Entre 2003 y 2011, Honda intentó innovar con el Element, un SUV de diseño extremadamente cuadrado. Su mayor rareza estaba en las puertas traseras, que se abrían en dirección opuesta a las delanteras, dejando todo el lateral descubierto como si fuera una casa de muñecas. Práctico para algunos, pero demasiado extraño para la mayoría.
El Suzuki X-90, a mediados de los 90, fue un experimento que salió mal. Con aspecto de SUV biplaza y techo T-top, parecía más un juguete que un vehículo serio. Muchos lo compararon con el famoso coche de plástico de Little Tikes. Aunque pretendía ser un modelo divertido y versátil, su diseño lo convirtió en uno de los peores recuerdos de los 90.
Producido entre 1997 y 2001, el Isuzu VehiCross llamó la atención por un abultado anillo en la parte baja de su carrocería, que incluso rodeaba el portón trasero. Aunque su diseño tenía ventajas para la conducción todoterreno, estéticamente parecía un coche de choque mal adaptado a la carretera. Su rareza lo condenó al olvido.
El Nissan Juke, fabricado entre 2011 y 2017, se hizo famoso por su frontal extraño. Con varios juegos de faros y unas formas redondeadas que parecían sonreír de manera inquietante, se ganó una reputación peculiar. Su interior, con consola central inspirada en una moto, tampoco ayudó a mejorar su imagen. Finalmente, fue sustituido por el más convencional Nissan Kicks.
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