El Toyota Celica GT-S (1999-2005) monta el legendario 2ZZ-GE desarrollado con Yamaha, capaz de girar hasta 8.300 rpm, entregando 180 CV —o hasta 194 CV con mejoras TRD— en un conjunto de apenas 1.137 kg. Su sistema VVTL-i actúa como un segundo aliento a altas vueltas, ofreciendo una sensación similar a la entrada de potencia de un motor de competición atmosférico. Aunque es tracción delantera, su chasis sorprende en curvas y su practicidad con portón trasero lo hace más versátil que el roadster de Mazda. En el mercado de ocasión aún se encuentran unidades por debajo de los 20.000 dólares, consolidándolo como una alternativa pasional y racional a la vez.
El Acura RSX Type S ofrece hasta 210 CV a 7.000 rpm con el mítico motor K-Series y una precisa caja manual de seis marchas, una combinación que muchos propietarios de Miata buscan para hacer swaps. Aunque es tracción delantera y tiende al subviraje sin diferencial autoblocante, su bajo peso (1.370 kg) y su capacidad para alcanzar los 100 km/h en 6,2 segundos lo hacen más rápido que un 86 de primera generación. Además, añade una practicidad notable y confort suficiente para usarlo a diario, algo que no todos los deportivos pueden prometer.
El trío BRZ/86/FR-S ofrece propulsión trasera, peso contenido en torno a 1.240 kg y un reparto casi ideal entre ejes, una receta clásica que enamora a cualquier aficionado a la conducción pura. Su motor bóxer de 2.0 litros y 205 CV no impresiona en cifras, pero su bajo centro de gravedad y su dirección comunicativa convierten cada curva en una lección de física aplicada, algo que recuerda a cómo en Fórmula 1 el equilibrio del chasis puede pesar más que la potencia absoluta. No hay versión descapotable, pero sí mayor practicidad y espacio que el Miata.
Por menos de lo que cuesta un Miata nuevo puedes acceder a un Nissan 370Z con hasta 350 CV y cambio manual, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de cinco segundos. Es cierto que supera los 1.500 kg, pero su V6 atmosférico, tracción trasera y disponibilidad en versión Nismo lo convierten en un deportivo de la vieja escuela, más cercano al espíritu de los GT japoneses que al minimalismo del Mazda. Si el presupuesto es aún más ajustado, el 350Z ofrece 306 CV por cifras incluso inferiores, manteniendo una dinámica divertida y un carácter mecánico que hoy ya casi ha desaparecido.
El Toyota MR2 Spyder (2000-2005) pesa solo 980 kg y mantiene el motor en posición central, una configuración que ningún MX-5 puede ofrecer. Aunque su 1.8 atmosférico de 138 CV parece modesto frente al turbo de 200 CV del MR2 Mk2, la realidad es que su ligereza y ausencia de retraso del turbo lo convierten en un bisturí en curvas. Gira sobre su eje con una agilidad impropia de un coche con motor delantero, recordando más a ciertos monoplazas escuela que priorizan equilibrio sobre potencia bruta. Exige manos finas, pero cuando se domina, ofrece una experiencia imposible de replicar en su rango de precio.
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