El Maserati Biturbo fue uno de los pioneros en llevar la tecnología biturbo a producción masiva. Marcó un antes y un después en rendimiento, aunque su legado también quedó manchado por problemas de confiabilidad. Aun así, abrió el camino para muchos deportivos modernos.
El Mitsubishi 3000GT fue un verdadero despliegue tecnológico para su época. Combinaba doble turbo, tracción integral y aerodinámica activa, ofreciendo un equilibrio notable entre velocidad y control. Fue uno de los japoneses más avanzados de los 90.
El Mazda RX-7 FD se convirtió en una leyenda gracias a su motor rotativo y sistema biturbo secuencial. Liviano, ágil y con un comportamiento dinámico excepcional, es uno de los deportivos más queridos por los entusiastas.
El Porsche 959 fue un adelantado a su tiempo. Con doble turbo, tracción integral y tecnología de vanguardia, ofrecía un rendimiento impresionante para los años 80. Es considerado uno de los autos más innovadores de la historia.
El Nissan Skyline GT-R R32, apodado “Godzilla”, dominó tanto en calle como en pista. Su motor seis en línea biturbo y su sistema AWD lo hicieron prácticamente imbatible, consolidándolo como un ícono japonés.
El Toyota Supra MkIV es uno de los autos más famosos del mundo. Su motor 2JZ biturbo es conocido por su enorme potencial de preparación, lo que lo convirtió en una referencia en el tuning y la cultura automotriz.
El Lotus Esprit V8 fue la evolución más potente del clásico británico. Con un motor V8 biturbo, ofrecía prestaciones de superdeportivo en un diseño elegante y distintivo, compitiendo con lo mejor de Europa.
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