El Audi S8 es un sedán ejecutivo grande que nuevo costaba una fortuna, pero la depreciación lo vuelve accesible en el mercado usado. Lujo, potencia y presencia de auto de alta gama por mucho menos dinero.
El Maserati Levante tiene diseño italiano, interior exclusivo y una imagen muy premium. Su valor cae fuerte con los años, lo que permite comprar un SUV de marca exótica a precio de generalista.
El Porsche Panamera combina estética deportiva con tamaño de sedán ejecutivo. La depreciación lo transformó en una opción realista para quien quiere un Porsche con presencia de auto de lujo.
El BMW Z4 de primera generación tiene proporciones clásicas de roadster premium. Es poco práctico, pero visualmente transmite exclusividad y suele encontrarse a precios sorprendentemente bajos.
El Genesis G70 tiene estética de sedán europeo y muy buen nivel de equipamiento. Como la marca aún construye reputación, los usados suelen valer menos que rivales alemanes equivalentes.
El Cadillac CTS combina diseño fuerte, interior premium y presencia ejecutiva. La depreciación permite acceder a versiones bien equipadas a precios muy razonables.
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