El Yangwang U9 Xtreme alcanzó 308,34 mph (496,22 km/h) en septiembre de 2025 en el circuito de pruebas de Papenburg, Alemania. La cifra permitió al hiperdeportivo eléctrico de BYD superar el registro del Bugatti Chiron Super Sport 300+ y convertirse en el coche de producción más rápido registrado.
Su sistema de propulsión eléctrico de cuatro motores desarrolla más de 3.000 CV, mientras que la producción del U9 Xtreme está limitada a 30 unidades. El récord supone además que un coche eléctrico ha pasado a liderar esta categoría de velocidad máxima.
El Bugatti Chiron Super Sport 300+ fue el primer coche de producción que superó oficialmente la barrera de las 300 mph, alcanzando aproximadamente 304,8 mph en 2019. Durante años, aquella cifra permaneció como una referencia absoluta en el mundo de los hiperdeportivos.
Bugatti produjo únicamente 30 unidades del Chiron Super Sport 300+, convirtiéndolo en uno de los modelos más exclusivos derivados del Chiron y en uno de los grandes protagonistas de la carrera por alcanzar velocidades extremas.
El SSC Tuatara alcanzó una media de 282,9 mph (455,3 km/h) en enero de 2021 durante una prueba realizada en el Kennedy Space Center. La velocidad se obtuvo mediante dos pasadas y fue registrada con sistemas Racelogic VBOX.
El resultado colocó temporalmente a un fabricante estadounidense independiente en la cima de esta competición de velocidad. El escenario tampoco fue un circuito convencional: el intento se realizó sobre una pista de aterrizaje del complejo espacial de la NASA.
El Koenigsegg Agera RS registró una velocidad media de 277,87 mph (447,19 km/h) en una carretera cerrada cerca de Pahrump, Nevada, en noviembre de 2017. La prueba permitió al fabricante sueco establecer uno de los registros de velocidad más importantes de su historia.
El Agera RS no se limitó a una única marca: durante aquella jornada consiguió cinco récords diferentes, demostrando la capacidad de su configuración aerodinámica y de su potente motor V8 para mantener velocidades extremas durante varios kilómetros.
El Bugatti Veyron 16.4 Super Sport llegó a 267,8 mph (431 km/h) en julio de 2010. La unidad utilizada para el récord tenía desactivado el limitador de velocidad que equipaban los vehículos destinados a clientes, que estaban limitados a aproximadamente 258 mph.
Esta diferencia provocó posteriormente una controversia sobre si aquella configuración podía considerarse plenamente representativa de un coche de producción. Aun así, el Veyron Super Sport quedó como uno de los modelos fundamentales de la carrera por superar las 250 mph.
El Hennessey Venom GT alcanzó 265,7 mph (427,6 km/h) en 2013 durante una prueba en la base aérea naval de Lemoore, California. El registro fue documentado mediante sistemas VBOX, aunque la producción limitada del modelo generó diferencias respecto a los criterios utilizados para reconocer oficialmente determinados récords.
Su planteamiento era muy diferente al de Bugatti: el Venom GT utilizaba una base derivada del Lotus Elise y un V8 biturbo de 7,0 litros. Con una producción extremadamente limitada, consiguió entrar igualmente en la batalla por las velocidades superiores a 250 mph.
El Rimac Nevera alcanzó 256 mph (412 km/h) en Papenburg, Alemania, durante una prueba realizada en 2022. El hiperdeportivo croata utilizó cuatro motores eléctricos y neumáticos Michelin Cup 2R homologados para carretera durante el intento.
La marca fue especialmente significativa porque demostró que un coche eléctrico de producción podía superar las 250 mph varios años antes de que el Yangwang U9 Xtreme llevara esa tecnología hasta las 300 mph.
Relacionadas
Una vuelta a la pista de Corea explicada por Felipe Massa...