Para los compradores que exploran marcas europeas, Fiat aparece recurrentemente en los análisis de peor retención de valor. Sus vehículos pierden un porcentaje muy elevado de su precio inicial en apenas cinco años, lo que refleja una fuerte depreciación dentro del segmento urbano y generalista.
Land Rover combina lujo y capacidad todoterreno, pero sufre una caída de valor muy pronunciada. A pesar de su imagen premium, sus SUV pierden una parte importante de su precio en pocos años, situándose de forma habitual entre los peores en retención.
Chrysler destaca negativamente en los rankings de depreciación. Modelos como el Pacifica o el Voyager experimentan caídas de valor muy marcadas, lo que convierte a la marca en una de las menos eficientes desde el punto de vista de inversión automovilística.
Mitsubishi también presenta una depreciación elevada en comparación con sus rivales. Sus modelos pierden valor de forma rápida en el mercado de ocasión, lo que reduce su atractivo para compradores que priorizan la rentabilidad a largo plazo.
Buick cierra este ranking con una de las peores retenciones de valor del mercado. Sus modelos sufren caídas significativas en el mercado de segunda mano, lo que afecta directamente a su competitividad frente a otras marcas generalistas.
Lincoln, dentro del segmento premium, muestra cifras preocupantes de depreciación. SUV como el Navigator o el Aviator pueden perder más de la mitad de su valor en cinco años, situándose por debajo de competidores directos en el mercado de lujo.
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