La Toyota Tacoma de los años modelo 2005 a 2010 quedó incluida en un acuerdo judicial relacionado con la corrosión de los bastidores de distintos vehículos de Toyota. Según la información publicada por Gasgoo, el acuerdo contemplaba aproximadamente 1,5 millones de pick-ups y SUV, con un valor potencial de hasta 3.400 millones de dólares. El problema afectaba a la protección anticorrosiva del chasis, una pieza estructural fundamental para soportar la carrocería, la suspensión y las cargas del vehículo.
La Toyota Tundra de 2007 y 2008 también estuvo incluida en el acuerdo relacionado con la corrosión de los bastidores de Toyota. En estos vehículos, la preocupación era que una protección insuficiente permitiera que el metal se oxidara de forma progresiva hasta comprometer la estructura. No se trata simplemente de manchas superficiales: el bastidor soporta el peso de la camioneta y debe resistir las cargas derivadas de la conducción, el transporte y el remolque.
La Toyota Sequoia de 2005 a 2008 también figuró en el acuerdo por problemas de corrosión del bastidor. La cobertura publicada por Gasgoo situó en torno a 15.000 dólares el coste estimado de sustituir un chasis, una cifra que ilustra el impacto económico que puede tener un problema estructural en un SUV con años de uso.
Las Chevrolet Silverado de 1999 a 2003 estuvieron entre los vehículos incluidos en una investigación de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) sobre la corrosión de las tuberías de freno. El expediente EA11-001 abarcó aproximadamente 2.038.504 pick-ups y SUV de General Motors en 21 estados donde se utiliza sal en las carreteras durante el invierno, y registró 2.702 reclamaciones relacionadas con el problema.
La Nissan Frontier de 2002 a 2004 estuvo incluida en la campaña de revisión 10V-554, que afectó a aproximadamente 500.552 vehículos y también comprendió al Nissan Xterra. El problema identificado estaba relacionado con la corrosión de una unión inferior de la columna de dirección, que podía llegar a agrietar el eje. Al tratarse de un componente vinculado al control direccional, la incidencia iba más allá de un defecto estético de la carrocería.
El Nissan Xterra de 2002 a 2004 también quedó incluido en la campaña de revisión 10V-554 por la corrosión de la unión inferior de la columna de dirección. Aunque su carrocería cuadrada y su planteamiento todoterreno lo diferencian visualmente de la Frontier, ambos modelos compartían el problema identificado en esa campaña.
La Ford F-150 de 2013 aparece en CarComplaints.com con 12 reclamaciones de propietarios por corrosión prematura. Los informes señalan principalmente los pasos de rueda traseros, los paneles inferiores de las puertas y el portón trasero, con un kilometraje medio de aparición de aproximadamente 64.900 millas, unos 104.400 kilómetros.
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