El Honda Civic Si parece un compacto normal, pero esconde un motor 1.5 turbo con alrededor de 200 CV. Su peso contenido y su caja manual lo convierten en un coche muy ágil.
Es uno de los ejemplos clásicos de “sleeper”, capaz de sorprender en aceleración sin llamar la atención.
El Toyota Corolla XRS rompe con la imagen de coche sencillo gracias a su motor 2ZZ-GE, derivado de modelos deportivos.
Con unos 170 CV y un carácter más agresivo, ofrece un rendimiento muy superior al de un Corolla estándar.
El Chevrolet SS es uno de los sleepers más claros del mercado. Exterior discreto, pero con un motor V8 LS3 de 6.2 litros.
Su aceleración es muy contundente y su comportamiento lo sitúa en territorio de deportivos sin parecerlo.
El Buick Regal GS combina confort con prestaciones serias gracias a su motor V6 de más de 300 CV.
Además, incluye tracción total y frenos de alto rendimiento, lo que lo hace mucho más rápido de lo que su imagen sugiere.
El Volvo S60 R es un sedán familiar con carácter deportivo oculto bajo su diseño sobrio.
Su motor turbo de cinco cilindros entrega alrededor de 300 CV, ofreciendo aceleraciones muy sólidas para su segmento.
El Ford Taurus SHO es un sedán grande que esconde un motor V6 biturbo muy potente.
A pesar de su tamaño y aspecto conservador, su rendimiento en línea recta es sorprendentemente rápido.
El BMW 335i es uno de los sleepers más respetados gracias a su motor turbo de seis cilindros en línea.
Sin grandes elementos visuales deportivos, ofrece una aceleración muy seria y un equilibrio dinámico notable.
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