Clásico británico muy querido, pero con varios inconvenientes: dirección pesada, cabina calurosa, capota que filtraba agua y problemas de óxido. Su fama muchas veces supera a su desempeño real.
Diseñado como un supuesto “Ferrari americano”, pero en realidad era un gran coupé pesado con motor V8 de 6.6 litros, más cómodo para autopistas que deportivo.
Durante un tiempo fue uno de los compactos más divertidos de conducir, pero la fiabilidad y los problemas de corrosión arruinaron su reputación entre propietarios.
Un exclusivo targa británico con precio de Rolls-Royce, pero con una base técnica que provenía de diseños mucho más antiguos.
Hermoso diseño de Pininfarina, pero su motor bóxer de cuatro cilindros de 2.5 litros parecía insuficiente para un modelo de lujo de su categoría.
Amado por su motor V8 y estilo inspirado en Ferrari, pero técnicamente quedó atrás frente a rivales alemanes como BMW o Mercedes.
Famoso por su carrocería de acero inoxidable y su aparición en Back to the Future, pero su rendimiento y calidad eran decepcionantes.
Su diseño aerodinámico parecía revolucionario, pero debajo mantenía tecnología bastante tradicional heredada del Cortina.
Aunque su diseño es icónico, muchos lo recuerdan más por su estética que por su capacidad deportiva real.
Relacionadas
Russell Wager, vicepresidente de marketing de Kia América,...
La reconocida empresa especialista en marketing relacional acaba de...