El AC 3000ME fue el único intento de AC con motor central. Llegó tarde al mercado y con poca potencia frente a rivales como Lotus o Ferrari, lo que limitó su éxito.
El Argyll Turbo GT apostó por motores turbo, incluso un V6 de Renault. Su alto precio y diseño poco atractivo hicieron que pasara desapercibido.
El Ariel Atom es un ícono moderno. Ultraliviano, sin carrocería convencional y con motores potentes, ofrece una experiencia extrema de conducción.
El Ascari Ecosse combinó un V8 de BMW con gran rendimiento. A pesar de sus prestaciones, su producción fue muy limitada.
El Cox GTM utilizaba mecánica del Mini con motor central. Fue innovador, aunque complejo de armar al venderse como kit.
El Darrian se destacó en rally. Ligero y eficaz, logró múltiples campeonatos gracias a su configuración de motor central.
El Deep Sanderson DS301 fue un intento serio de crear un deportivo de calle con raíces en competición. Rápido pero de producción muy limitada.
El Ford RS200 fue un monstruo del Grupo B. Su diseño avanzado y potencia extrema lo hicieron icónico, aunque llegó tarde antes de la cancelación de la categoría.
El Ginetta G32 ofrecía buen equilibrio y bajo costo, pero no pudo competir contra modelos más populares como el MR2 o el Miata.
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