El Nissan 300ZX Z32 llegó en 1989 para rescatar a una gama Z que había perdido relevancia con el criticado Z31. Más pesado, menos preciso y cargado de gadgets poco útiles, su antecesor necesitaba un reemplazo radical. El nuevo 300ZX logró renovar por completo la imagen de Nissan y muchos consideran que gracias a él la familia Z sigue existiendo hoy.
Una de sus tecnologías más avanzadas fue el sistema Super HICAS, disponible en versiones Twin Turbo. Permitía girar ligeramente las ruedas traseras según el movimiento del volante para mejorar estabilidad y precisión a alta velocidad, una solución muy avanzada para su tiempo.
El popular techo T-Top fue una de las configuraciones favoritas del mercado estadounidense. Aunque también existieron versiones hardtop y cabrio, el T-Top aportaba una personalidad muy marcada y convirtió al 300ZX en uno de los últimos deportivos japoneses en ofrecer esta solución.
El 300ZX incorporó suspensión multi-link en ambos ejes, una configuración poco habitual incluso entre deportivos de mayor precio. Este sistema mejoraba el comportamiento dinámico, reducía balanceos y ofrecía un equilibrio brillante entre deportividad y confort.
Sus icónicos faros inclinados fueron una revolución estética. Diseñados por Toshio Yamashita con una inclinación de 60 grados, desafiaron inicialmente a los ingenieros de Nissan. Fueron tan avanzados que incluso Lamborghini los utilizó posteriormente en el Diablo.
Cuando debutó, el 300ZX ofrecía prestaciones, diseño y tecnología a un precio muy competitivo. En 1990, fue considerado por muchos como una alternativa capaz de ofrecer sensaciones de superdeportivo por aproximadamente la mitad del coste de algunos modelos italianos. Hoy sigue siendo relativamente accesible frente a rivales como Supra o RX-7.
El interior del 300ZX también destacó por soluciones avanzadas como el climatizador automático digital, configurable mediante pantalla LCD. En los años 90, esta tecnología era vista como un gran lujo y demostraba cómo Nissan había aprendido a integrar innovación útil sin caer en excesos tecnológicos innecesarios.
Nissan utilizó diseño asistido por ordenador (CAD) casi de forma integral en el desarrollo del 300ZX, algo muy innovador para finales de los 80. Esto permitió lograr un coeficiente aerodinámico de 0,31, convirtiéndolo en uno de los deportivos más aerodinámicos de su época.
La versión Twin Turbo era la joya de la gama, con un V6 biturbo capaz de entregar 300 CV y alcanzar 0 a 100 km/h en cifras comparables a deportivos mucho más caros. Gracias a sus dos turbos, la entrega de potencia era más progresiva y con menor turbo lag.
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