Compartía gran parte de su base con un antiguo Mercedes SLK, pero sin destacar en prestaciones. Su identidad confusa y potencia mediocre lo condenaron a bajas ventas.
Ligero y divertido en teoría, pero su motor tricilíndrico era demasiado limitado. Problemas de filtraciones de agua y fallos de garantía terminaron hundiendo su reputación.
Su diseño prometía mucho, pero su peso elevado y motor poco potente decepcionaron. La calidad interior también dejó mucho que desear, reflejando problemas de producción.
Marcado por fallos mecánicos, especialmente en la junta de culata. Su interior básico y rendimiento discreto lo alejaron de lo que se esperaba de un deportivo.
Bonito pero poco emocionante. Con tracción delantera y potencia limitada, se percibía más como un coche de estilo que como un verdadero deportivo.
A pesar de su fama gracias al cine, las versiones iniciales decepcionaron por su falta de potencia y comportamiento poco preciso frente a sus rivales.
Un simple “rebadge” del Saturn Sky que no aportó nada nuevo. Las expectativas no se cumplieron y su paso por el mercado fue breve.
Popular en la cultura pop, pero lejos de ser un verdadero roadster. Pesado, con tracción delantera y enfoque más turístico que deportivo.
Diseño polémico y rendimiento pobre. Problemas de calidad y fiabilidad lo convirtieron en símbolo del declive de la industria británica en esa época.