El Maserati Levante solo conserva el 20,9% de su valor original después de cinco años, según la clasificación de depreciación de CarEdge, en la que ocupa el último puesto entre 216 modelos de lujo. Esto significa que pierde aproximadamente el 79,1% de su precio inicial durante ese periodo. Para quien compra uno nuevo, la caída puede traducirse en una pérdida económica muy importante al venderlo o entregarlo como parte de pago. En cambio, quienes buscan un Levante de segunda mano pueden encontrar unidades por una fracción de lo que costaban originalmente.
El Range Rover conserva el 26,1% de su valor tras cinco años, una cifra que lo sitúa como el tercer modelo con peor resultado entre los 216 vehículos de lujo analizados por CarEdge. Aunque sigue siendo uno de los SUV más exclusivos del mercado, su elevado precio de partida hace que la depreciación tenga un impacto especialmente importante en términos absolutos. Para quienes cambian de coche cada pocos años, conviene estudiar con atención el valor residual previsto. Por el contrario, los compradores de segunda mano pueden acceder a un modelo de alta gama por mucho menos dinero que cuando era nuevo.
El Maserati Ghibli conserva únicamente el 28,8% de su precio original después de cinco años, por lo que ocupa el puesto 212 de 216 modelos en la clasificación de lujo de CarEdge. Es el segundo Maserati que aparece entre los vehículos con peor comportamiento de reventa, una señal del impacto que puede tener la depreciación en el coste real de propiedad. Para el primer comprador, la pérdida puede ser considerable; para quien busca una berlina de lujo usada, sin embargo, la caída de valor puede abrir la puerta a precios mucho más atractivos.
El Alfa Romeo Tonale conserva el 32,9% de su valor después de cinco años, situándose en el puesto 207 de los 216 modelos de lujo incluidos en el análisis de CarEdge. Su posición refleja las dificultades que puede encontrar un SUV compacto de una marca prémium cuando llega al mercado de segunda mano. Aunque el Tonale puede resultar interesante para quienes buscan un crossover con diseño italiano, el valor residual es un factor importante para calcular cuánto costará realmente tenerlo durante varios años. Para el comprador de ocasión, esa depreciación puede traducirse en una oportunidad de ahorro.
El Nissan Armada conserva el 33,8% de su valor tras cinco años, lo que lo convierte en el segundo peor modelo de los 185 vehículos generalistas analizados por CarEdge. Su tamaño, sus tres filas de asientos y su planteamiento de gran SUV familiar no impiden que pierda una parte considerable de su precio original. Para quienes necesitan mucho espacio, una unidad usada puede representar una alternativa económica frente a un vehículo nuevo de características similares. Los primeros propietarios, en cambio, deben tener presente que la depreciación puede reducir considerablemente el dinero recuperado al venderlo.
El Chrysler Voyager conserva el 36% de su valor después de cinco años, según la clasificación de CarEdge, en la que ocupa el puesto 182 entre 185 modelos generalistas. A pesar de partir de un precio más contenido que el de muchos SUV de lujo, el monovolumen pierde una proporción elevada de su valor inicial. Su espacio interior y su enfoque familiar pueden convertirlo en una compra interesante de segunda mano, especialmente para quienes necesitan transportar pasajeros y equipaje. Sin embargo, quienes lo compran nuevo deben considerar la depreciación dentro del coste total de propiedad.
El Dodge Durango conserva el 38,2% de su valor original tras cinco años, situándose entre los diez modelos con peor resultado de la clasificación generalista de CarEdge. Su oferta de motores y su configuración de tres filas le permiten cubrir diferentes necesidades, pero esas características no garantizan una buena conservación del precio en el mercado de ocasión. Para el comprador de segunda mano, la depreciación puede facilitar el acceso a un SUV grande por una cantidad relativamente reducida. Para el propietario que lo estrena, en cambio, supone asumir una pérdida considerable al cambiar de vehículo.
El Dodge Hornet también conserva el 38,2% de su valor después de cinco años, la misma proporción que el Durango. CarEdge lo sitúa en el puesto 177 de 185 modelos generalistas, lo que lo coloca entre los vehículos con peor comportamiento de reventa de su categoría. Su menor tamaño no le ha permitido escapar de una depreciación elevada, y eso puede afectar al coste de propiedad de quienes lo compran nuevo. En el mercado de ocasión, por el contrario, la caída de precio puede convertirlo en una alternativa más accesible para quienes buscan un crossover compacto.
El BMW Serie 7 registra una depreciación media del 61,6% en cinco años, equivalente a una pérdida de 61.141 dólares respecto a su precio original, según el estudio de iSeeCars basado en más de 950.000 ventas de vehículos usados. Aunque no ocupa necesariamente el último puesto por porcentaje, destaca por la enorme cantidad de dinero que puede perder su propietario debido a su elevado precio inicial. Esta situación permite a los compradores de segunda mano acceder a una berlina de representación por mucho menos de lo que costaba nueva. No obstante, el precio de compra reducido no elimina los posibles gastos de mantenimiento, reparaciones y seguro asociados a un modelo prémium.
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