El Subaru Outback se mantiene entre los modelos más favorables para las aseguradoras gracias a sus buenos resultados en pruebas de choque. La tracción integral de serie y sus sistemas de asistencia a la conducción también ayudan a reducir el riesgo de accidentes. A esto se suma que el modelo no suele estar entre los vehículos más buscados por los ladrones y que sus costes de reparación son moderados para su tamaño.
El Honda CR-V combina buenas calificaciones de seguridad con unas prestaciones moderadas, dos características que contribuyen a situarlo en una categoría de riesgo favorable. Su enorme popularidad entre las familias también proporciona a las aseguradoras una amplia cantidad de datos sobre siniestralidad. Además, su menor presencia entre los SUV más robados ayuda a mantener bajo control el coste de la cobertura.
El Jeep Wrangler cuenta con una construcción relativamente sencilla y una gran disponibilidad de piezas de sustitución, factores que ayudan a mantener más controlados los costes de reparación. Aunque su mayor riesgo de vuelco influye en los cálculos de las aseguradoras, su larga trayectoria y los numerosos datos históricos disponibles permiten establecer las primas con mayor precisión.
El Ford Escape se beneficia de su planteamiento convencional y de unas cifras de prestaciones moderadas, características que lo mantienen dentro de un perfil de riesgo relativamente bajo. Su tamaño compacto también puede limitar la gravedad de determinados accidentes, mientras que la amplia disponibilidad de piezas facilita reparaciones menos costosas. La tecnología de seguridad incorporada en las generaciones recientes también juega a su favor.
El Subaru Forester destaca especialmente por sus resultados de seguridad y por una configuración que prioriza la visibilidad y la protección de los ocupantes. La tracción integral de serie y los sistemas de asistencia contribuyen a prevenir determinados accidentes. Además, al no figurar habitualmente entre los vehículos más robados, su cobertura integral puede mantenerse en niveles relativamente contenidos.
El Honda Odyssey se beneficia de la percepción que las aseguradoras tienen sobre los compradores de monovolúmenes, tradicionalmente asociados a conductores familiares y a una menor frecuencia de determinadas reclamaciones. Su tamaño y peso también proporcionan una buena protección en caso de accidente. Al mismo tiempo, los monovolúmenes no suelen encontrarse entre los tipos de vehículos más robados, lo que ayuda a contener el precio de la cobertura.
El Mazda CX-5 combina buenos resultados de seguridad con una menor presencia entre los vehículos objetivo de los ladrones. Esta combinación puede favorecer tanto el coste de la cobertura por responsabilidad civil como el de la protección frente a robos. Su posición como SUV compacto de gran volumen de ventas también proporciona a las aseguradoras suficientes datos para calcular con precisión el riesgo asociado al modelo.
El Toyota RAV4 cuenta con una enorme presencia en el mercado, lo que proporciona a las aseguradoras una gran cantidad de información histórica sobre accidentes y reclamaciones. Además, sus buenos resultados de seguridad y la amplia disponibilidad de piezas pueden ayudar a reducir los costes derivados de una reparación. Pese a su popularidad, tampoco suele encabezar las listas de vehículos más robados.