Ford abandonó en 2019 el segmento B de turismos en Estados Unidos, alejándose de los coches pequeños y asequibles. En Europa, sin embargo, la compañía prepara una estrategia diferente y estudia recuperar una fórmula similar a la del desaparecido Ford Fiesta, esta vez con propulsión completamente eléctrica. El objetivo es volver a competir en una categoría donde el precio y el tamaño compacto resultan fundamentales.
La compañía planea lanzar en Europa un hatchback eléctrico de dimensiones similares a las del Fiesta, con una llegada prevista para antes de 2029. El proyecto forma parte de una estrategia destinada a recuperar presencia en el mercado de vehículos compactos y ofrecer una alternativa eléctrica más accesible que los modelos de mayor tamaño que han dominado la transición hacia la electrificación.
Al mismo tiempo, Ford está desarrollando su propia Universal Electric Vehicle (UEV), una arquitectura pensada para servir como base a varios tipos de vehículos. El primer modelo será el Ford Fathom, un pick-up eléctrico cuya plataforma está diseñada para admitir diferentes carrocerías y químicas de batería. Ford pretende utilizar esta arquitectura para reducir costes y simplificar el desarrollo de futuros modelos.
La estrategia eléctrica también implica cambios importantes en la producción. Ford está reacondicionando su planta de ensamblaje de Louisville para fabricar el Fathom y otros modelos basados en la plataforma UEV. Esta transformación permitirá adaptar las líneas de producción a los nuevos procesos necesarios para fabricar vehículos eléctricos y preparar la instalación para una gama más amplia de modelos.
Para los vehículos eléctricos compactos destinados a Europa, Ford ha elegido una estrategia diferente. La compañía colaborará con Renault para utilizar la plataforma eléctrica Ampere, una arquitectura desarrollada específicamente para vehículos eléctricos. El acuerdo permitirá a Ford acceder a una base tecnológica ya existente en lugar de asumir por sí sola todos los costes asociados al desarrollo de una plataforma completamente nueva.
La alianza con Renault tiene un objetivo especialmente importante: hacer más barato y rápido el desarrollo de coches eléctricos pequeños. Este segmento presenta uno de los mayores desafíos económicos para los fabricantes, ya que los vehículos compactos tienen precios más bajos y dejan menos margen para amortizar grandes inversiones. Compartir tecnología permite a Ford reducir parte de esos costes y acelerar su regreso a la categoría.
El acuerdo contempla dos vehículos eléctricos compactos para el mercado europeo, que utilizarán la tecnología de Ampere. El primero de ellos será el esperado modelo de dimensiones similares al Fiesta, mientras que el segundo ampliará la presencia de Ford dentro de los segmentos eléctricos de menor tamaño. La compañía busca así recuperar terreno en una categoría que había perdido protagonismo dentro de su estrategia global.
La combinación de la plataforma Ampere de Renault y la estrategia eléctrica propia de Ford abre la puerta a una nueva generación de modelos compactos. El futuro utilitario de tamaño Fiesta no será simplemente un regreso del antiguo modelo, sino una reinterpretación completamente eléctrica. Con el Fathom como primer paso de la plataforma UEV y los nuevos compactos europeos apoyados en Renault, Ford prepara una ofensiva eléctrica con dos caminos tecnológicos diferentes.
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