El lanzamiento de la Ford Fathom llega en un momento especialmente importante para la estrategia eléctrica de la compañía estadounidense. Ford registró una corrección de 19.500 millones de dólares vinculada a su negocio de vehículos eléctricos, una cifra que pone de manifiesto las dificultades que atraviesa el fabricante para hacer rentable esta tecnología. La nueva pick-up nace precisamente bajo la necesidad de desarrollar un producto más sencillo, asequible y capaz de atraer a un público mucho más amplio.
El precio anunciado para la Fathom no es casualidad y responde también a la transformación que está experimentando el mercado mundial. El CEO de Ford, Jim Farley, ha advertido en diferentes ocasiones sobre la amenaza que representan los vehículos eléctricos chinos de bajo coste, capaces de competir con fabricantes tradicionales gracias a estructuras de costes más reducidas. Con una tarifa inicial de 28.350 dólares, Ford busca acercarse a ese terreno y evitar que la diferencia de precio se convierta en una barrera para los compradores estadounidenses.
Para conseguir un precio de venta tan competitivo, Ford está introduciendo cambios importantes en la forma de fabricar el vehículo. La Fathom recurrirá a un proceso denominado “assembly tree”, diseñado para simplificar el montaje y reducir el número de operaciones y componentes necesarios durante la producción. Esta estrategia puede permitir a Ford reducir costes industriales y, al mismo tiempo, acelerar determinados procesos de fabricación, una cuestión clave para que una pick-up eléctrica de menos de 30.000 dólares resulte económicamente viable.
La Ford Fathom utilizará baterías de litio-ferrofosfato, conocidas como LFP, procedentes de una planta de fabricación de Ford situada en Michigan. Esta química se ha convertido en una de las alternativas favoritas para los vehículos eléctricos orientados al precio porque ofrece una combinación interesante entre coste, durabilidad y resistencia a ciclos frecuentes de carga. Para Ford, apostar por esta tecnología supone además controlar mejor la cadena de suministro y reducir la dependencia de soluciones más caras utilizadas en otros vehículos eléctricos.
El hecho de que la Fathom busque ser económica no significa que vaya a prescindir de las funciones tecnológicas más demandadas. La pick-up incorporará Apple Maps mediante Apple CarPlay y compatibilidad con Android Auto, permitiendo a los usuarios utilizar directamente sus smartphones para navegación, música y otras aplicaciones compatibles. De esta manera, Ford puede mantener una experiencia digital actual sin necesidad de cargar el vehículo con sistemas multimedia excesivamente complejos que incrementarían el coste final.
Uno de los elementos tecnológicos más interesantes será la carga bidireccional incluida de serie, una función que permite utilizar la energía almacenada en la batería para alimentar dispositivos externos. Esta tecnología amplía considerablemente las posibilidades de uso de la Fathom, especialmente para trabajadores que necesitan electricidad en lugares donde no existe una toma de corriente o para situaciones de emergencia. La pick-up deja así de ser simplemente un medio de transporte para convertirse también en una fuente móvil de energía.
Ford también ha querido aprovechar las ventajas de una arquitectura eléctrica para mejorar la funcionalidad de la carrocería. La Fathom incorporará de serie un maletero delantero o “frunk”, situado en el espacio que tradicionalmente ocupa el motor de combustión. Este compartimento permite guardar objetos protegidos de la intemperie y complementa la capacidad de carga de la caja trasera, aportando una solución especialmente práctica para quienes utilizan la pick-up como herramienta de trabajo.
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