El Ford Mustang GTD fue desarrollado en paralelo al Mustang GT3 de competición, una estrategia que permitió trasladar soluciones directamente relacionadas con el mundo de las carreras al modelo de calle. Esta conexión se refleja tanto en su enfoque aerodinámico como en distintos elementos destinados a mejorar las prestaciones y el comportamiento dinámico. El objetivo de Ford fue crear un Mustang capaz de ofrecer sensaciones y capacidades mucho más cercanas a las de un superdeportivo de competición.
Ford diseñó el Mustang GTD con una ambición muy clara: competir contra algunos de los deportivos europeos más exclusivos y sofisticados. Su enorme potencia, su tecnología de competición y una puesta a punto centrada en el rendimiento lo colocan en un territorio muy diferente al de los Mustang convencionales. La estrategia busca demostrar que un modelo nacido en Estados Unidos también puede enfrentarse a fabricantes europeos especializados en coches de altas prestaciones.
El precio del Mustang GTD refleja su posición dentro del mercado de los superdeportivos. La versión de acceso parte de aproximadamente 318.760 dólares, una cifra muy alejada de la de cualquier Mustang convencional. El elevado coste está relacionado con su producción limitada, sus componentes de altas prestaciones y una tecnología mucho más sofisticada que la empleada en el resto de la gama.
El Mustang GTD no está disponible como un coche convencional que cualquier cliente pueda comprar directamente en un concesionario. Ford estableció un proceso de solicitud para poder adquirirlo, una medida destinada a controlar quién accede a una producción extremadamente limitada. Esta fórmula también refuerza la exclusividad del modelo y su condición de vehículo especial dentro de la familia Mustang.
El corazón del Mustang GTD es uno de sus principales argumentos. Su motor V8 Predator sobrealimentado de 5,2 litros desarrolla 815 CV y utiliza un sistema de lubricación por cárter seco. Esta solución permite mejorar la gestión del aceite en condiciones de conducción extremadamente exigentes y a alta velocidad, algo especialmente importante cuando el objetivo es conseguir prestaciones cercanas a las de un coche de competición.
El chasis del Mustang GTD también está a la altura de su motor. Ford utiliza una suspensión Multimatic DSSV de tipo pushrod, una tecnología orientada a maximizar el control de la carrocería, la estabilidad y el rendimiento en curvas. El sistema permite al GTD mantener un comportamiento mucho más preciso a alta velocidad y forma parte de la tecnología que acerca este Mustang al mundo de la competición.
Ford y su socio canadiense Multimatic ya han completado 655 unidades del Mustang GTD desde el comienzo de la producción a principios de 2025. Esa cifra representa más de un tercio de las 1.700 unidades previstas inicialmente para el modelo. Con un ritmo de producción sostenido, Ford avanza hacia el objetivo de completar la tirada prevista mientras mantiene la exclusividad de uno de los Mustang más extremos jamás fabricados.
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