El dibujo de los neumáticos también necesita una revisión periódica. Un neumático demasiado gastado pierde capacidad de agarre sobre asfalto mojado y aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo. Una comprobación rápida de la profundidad del dibujo puede revelar si ha llegado el momento de cambiar las ruedas. También es importante observar si existe un desgaste irregular: que un neumático se desgaste mucho más por uno de sus lados puede indicar problemas de alineación o de otros elementos relacionados con la suspensión. Rotar los neumáticos cuando corresponda y vigilar su estado permite conservar un comportamiento más seguro, especialmente durante lluvia intensa o frenadas de emergencia.
Aunque los coches modernos incorporan sistemas electrónicos que controlan numerosos parámetros, comprobar el nivel de aceite continúa siendo una tarea sencilla y muy importante. El motor necesita una lubricación adecuada para evitar que sus componentes internos trabajen con una fricción excesiva. Circular con un nivel de aceite demasiado bajo puede provocar un aumento de la temperatura, un desgaste acelerado e incluso una avería grave del motor. La comprobación debe hacerse con el vehículo en una superficie plana y, según las indicaciones del fabricante, con el motor frío o después de esperar unos minutos tras apagarlo. Si se utiliza la varilla, el nivel debe encontrarse entre las marcas correspondientes, sin superar tampoco el máximo.
El sistema de refrigeración se encarga de mantener el motor dentro de su temperatura de funcionamiento, por lo que ignorar el nivel del refrigerante puede terminar en un problema serio. Con el motor completamente frío, basta con comprobar el depósito de expansión y verificar que el líquido se encuentre entre las marcas de mínimo y máximo. Un nivel bajo de refrigerante puede favorecer un sobrecalentamiento y provocar daños costosos en componentes del motor. Si el nivel desciende repetidamente, no se trata simplemente de rellenarlo: puede existir una fuga que debe localizarse. Además, nunca se debe abrir el circuito de refrigeración cuando el motor está caliente, debido al riesgo de quemaduras por el líquido y el vapor a presión.
El líquido de frenos suele pasar desapercibido hasta que aparece una sensación extraña en el pedal, pero su estado es fundamental para el funcionamiento del sistema. Con el paso del tiempo, este líquido puede absorber humedad, lo que afecta a sus propiedades y puede reducir su punto de ebullición. Un pedal de freno esponjoso, una pérdida de eficacia o un nivel anormalmente bajo requieren atención inmediata. También conviene revisar periódicamente el depósito y seguir los intervalos de sustitución indicados por el fabricante, ya que no todos los vehículos utilizan exactamente el mismo tipo de líquido ni tienen el mismo programa de mantenimiento. Si el líquido presenta un aspecto muy oscuro o existen dudas sobre su estado, lo adecuado es acudir a un profesional.
Las escobillas del limpiaparabrisas suelen recordarse únicamente cuando comienza a llover y dejan de limpiar correctamente el cristal. El problema es que unas escobillas deterioradas pueden dejar zonas sin limpiar, generar marcas y reducir considerablemente la visibilidad justo cuando las condiciones son más complicadas. El caucho se deteriora con el sol, las temperaturas extremas y el paso del tiempo. Conviene comprobar su estado periódicamente y sustituirlas cuando dejan restos de agua, producen ruido o presentan grietas y deformaciones. También es recomendable mantener limpio el parabrisas, ya que la suciedad acumulada puede acelerar el desgaste de las propias escobillas.
Una vuelta alrededor del coche puede detectar en apenas unos minutos una bombilla fundida que, de otro modo, podría pasar desapercibida durante semanas. Hay que comprobar los faros, las luces largas, los intermitentes, las luces de posición y las luces de freno, además de cualquier otro sistema de iluminación que equipe el vehículo. Las luces de freno merecen especial atención porque el conductor no puede comprobarlas directamente desde su posición. Una forma sencilla es colocarse frente a una superficie reflectante o pedir ayuda a otra persona mientras se pisa el pedal. Un intermitente que parpadea mucho más rápido de lo normal también puede indicar un problema en una bombilla o en el sistema correspondiente.
Comprobar las cuatro ruedas principales y olvidarse de la rueda de repuesto es un error bastante habitual. Una rueda que permanece meses o años sin utilizar también pierde presión y puede deteriorarse por envejecimiento, aunque nunca haya recorrido un solo kilómetro. Por eso, conviene revisar su presión periódicamente y comprobar que no presenta grietas ni signos de deterioro. La revisión debe incluir además el gato y la llave para desmontar las ruedas. Tener una rueda de repuesto en el coche sirve de poco si está desinflada o si las herramientas necesarias para instalarla han desaparecido. En caso de sufrir un pinchazo, descubrirlo entonces puede convertir una avería sencilla en un problema mucho mayor.
La presión de los neumáticos es uno de esos controles básicos que muchos conductores dejan para cuando aparece un problema. Sin embargo, circular con las ruedas por debajo de la presión recomendada aumenta el desgaste, eleva el consumo de combustible y puede incrementar el riesgo de sufrir un reventón, especialmente a velocidades elevadas. Además, los neumáticos pierden aire de forma natural y las temperaturas bajas pueden reducir todavía más su presión. Lo recomendable es comprobar las cuatro ruedas aproximadamente una vez al mes y hacerlo siempre siguiendo los valores indicados por el fabricante. Tampoco conviene olvidarse de la rueda de repuesto, ya que puede llevar meses o incluso años sin revisarse.
Relacionadas
Videos de carros: BMW Serie 5 2010
Ahora tenemos para ti dos videos del recién estrenado BMW Serie 5...