El Tesla Model 3 vuelve a ocupar el primer puesto del American-Made Index 2026 por sexto año consecutivo, consolidando una racha que ningún otro modelo mantiene actualmente. El ranking tiene en cuenta factores como el lugar de ensamblaje, el porcentaje de componentes fabricados en Estados Unidos, el empleo generado en las plantas y el origen del motor y la transmisión.
Buena parte de este resultado está relacionada con la fábrica de Fremont, California, donde Tesla produce el Model 3 desde 2017. La elevada proporción de componentes de origen estadounidense y el peso de su producción nacional han permitido que la berlina eléctrica mantenga una posición privilegiada incluso mientras otros fabricantes han ampliado su capacidad industrial dentro del país.
El Tesla Model Y repite en la segunda posición del American-Made Index por segundo año consecutivo, justo por detrás del Model 3. La compañía fabrica este SUV eléctrico tanto en Fremont, California, como en Austin, Texas, lo que proporciona al modelo una importante presencia industrial dentro de Estados Unidos.
El resultado también permite a Tesla colocar sus dos modelos más populares en los dos primeros puestos del ranking. Se trata de un logro especialmente significativo porque la clasificación de 2026 analiza 86 vehículos fabricados en diferentes plantas estadounidenses y pertenecientes a numerosos fabricantes.
El Jeep Gladiator ocupa la tercera posición y se convierte en el modelo de Stellantis mejor situado de todo el ranking. El pick-up se fabrica junto al Wrangler en el complejo de Toledo, Ohio, una instalación estrechamente vinculada a la historia de Jeep y a la producción estadounidense de la marca.
Su elevada proporción de componentes nacionales le permite superar a buena parte de sus rivales dentro del segmento de los pick-ups medianos. Mientras algunos competidores dependen en mayor medida de piezas procedentes del extranjero, el Gladiator mantiene una cadena de producción con un fuerte componente estadounidense.
El Jeep Grand Cherokee, incluyendo también al Grand Cherokee L, aparece en la cuarta posición del índice. Ambas versiones se fabrican en la misma planta de Detroit, Michigan, una instalación que Stellantis transformó para continuar produciendo modelos de Jeep en territorio estadounidense.
Su presencia entre los cuatro primeros demuestra que el peso de la fabricación nacional no se limita a los pick-ups. El Grand Cherokee es además uno de los SUV familiares de mayor importancia comercial para Jeep, por lo que su elevada participación de componentes estadounidenses tiene un impacto considerable en el resultado global del índice.
El Honda Ridgeline ocupa la quinta posición y abre una impresionante representación de Honda dentro de los diez primeros puestos. El pick-up se fabrica en Lincoln, Alabama, donde comparte instalaciones y buena parte de su estrategia industrial con otros modelos de Honda y Acura.
La importancia de esta planta resulta evidente en el ranking de 2026. Honda consigue colocar cinco vehículos entre los diez primeros, superando a los tradicionales fabricantes estadounidenses en número de representantes dentro de la parte más alta de la clasificación. Su apuesta por la fabricación en Alabama lleva décadas consolidándose.
El Honda Odyssey se sitúa en la sexta posición y demuestra que los monovolúmenes todavía pueden tener un papel protagonista en un ranking de fabricación estadounidense. Al igual que el Ridgeline, se produce en la planta de Lincoln, Alabama, una de las instalaciones clave para la estrategia industrial norteamericana de Honda.
Aunque el segmento de los monovolúmenes ha perdido terreno frente a los SUV y los crossover, el Odyssey conserva una elevada proporción de componentes fabricados en Estados Unidos. Desde su motor V6 hasta la transmisión, buena parte de sus elementos procede de proveedores y centros de producción nacionales, algo que impulsa su posición en el índice.
El Lexus TX ocupa la séptima posición y es el único modelo de Toyota presente entre los diez primeros puestos del American-Made Index 2026. Este SUV de tres filas se fabrica en Princeton, Indiana, en lugar de ser importado desde otra región.
El resultado demuestra que el ranking no premia simplemente a las marcas con más vehículos fabricados en Estados Unidos. Lo que realmente importa es la profundidad del contenido nacional, incluyendo componentes y procesos industriales. Toyota coloca numerosos modelos en la clasificación completa, pero solo el TX consigue entrar en el grupo de los diez mejores.
El Honda Accord aparece en la octava posición y representa a uno de los modelos de mayor volumen de producción de la marca japonesa en Estados Unidos. La berlina se fabrica en Marysville, Ohio, una planta histórica para Honda y una pieza fundamental de su presencia industrial en Norteamérica.
Su posición resulta especialmente relevante porque demuestra que la fabricación estadounidense no se limita a SUV, pick-ups y vehículos de gran tamaño. El Accord mantiene una importante cadena de suministro nacional y su elevado volumen de producción contribuye a explicar por qué Honda coloca cinco modelos entre los diez primeros del ranking.
El Acura MDX cierra el top 10 en la novena posición y completa la representación de la familia Honda. El SUV premium se produce en East Liberty, Ohio, junto a otros modelos de Acura, demostrando que la estrategia industrial estadounidense de Honda también alcanza a su división de lujo.
La presencia del MDX confirma que el fabricante no depende exclusivamente de sus modelos generalistas para conseguir una elevada puntuación. La combinación de ensamblaje estadounidense y una importante proporción de componentes nacionales permite que Acura también tenga presencia en la parte más alta del American-Made Index 2026.
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