Las dificultades de Volvo también se han extendido a Estados Unidos y China, dos mercados fundamentales para el fabricante. Las ventas se han visto perjudicadas por una combinación de presiones económicas, mayor competencia y cambios en las políticas, factores que han contribuido al descenso de las ventas globales de la compañía. Este contexto ha aumentado la necesidad de Volvo de recuperar competitividad.
La situación de Volvo en Estados Unidos se ha complicado todavía más por el enfriamiento del mercado de automóviles premium durante 2026. La menor actividad en este segmento ha añadido presión sobre las ventas de la marca y ha agravado unos problemas que ya estaban afectando a su rendimiento comercial. El resultado es un escenario especialmente exigente para Volvo en uno de sus mercados clave.
El primer trimestre de 2026 dejó uno de los datos más preocupantes para Volvo. Las ventas en Estados Unidos cayeron un 32% frente al mismo periodo del año anterior, marcando un comienzo especialmente débil para la marca. Este fuerte retroceso se convirtió en una de las principales razones detrás del mal comportamiento acumulado durante la primera mitad del año.
Después del fuerte golpe sufrido durante los primeros tres meses del año, Volvo consiguió una modesta recuperación de las ventas en Estados Unidos durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, esta mejora no fue suficiente para borrar el impacto del primer trimestre. Por ello, el fabricante terminó la primera mitad del año con unas ventas todavía inferiores a las registradas durante el mismo periodo de 2025.
En el conjunto del primer semestre de 2026, las ventas de Volvo en Estados Unidos descendieron un 12% respecto al mismo periodo del año anterior. La cifra llega después del desplome del 32% sufrido en el primer trimestre y de una recuperación limitada en el segundo. El resultado supone el peor comienzo de año para Volvo desde 2020 y mantiene una tendencia marcada por descensos trimestrales en sus ventas.
La caída de la demanda también está generando problemas dentro de la red comercial. Los concesionarios han expresado su frustración por verse presionados para aceptar más vehículos pese al ritmo lento de las ventas, una situación que ha provocado importantes excedentes de stock. Para los distribuidores, mantener demasiados coches sin vender supone mayores costes y dificulta todavía más la gestión de sus negocios.
Los propios ejecutivos de Volvo han reconocido que los ajustes repetidos en las ofertas comerciales han perjudicado las operaciones de los concesionarios. Esta situación ha llevado a la compañía a buscar programas más estables y que proporcionen un mayor respaldo a su red de distribución. Mejorar esta relación se ha convertido en uno de los objetivos importantes para recuperar la confianza de los vendedores.
El descontento de los concesionarios también queda reflejado en la 2026 Winter Dealer Attitude Survey, donde Volvo terminó en el puesto 24 de un total de 32 marcas de automóviles. La clasificación evidencia el nivel de insatisfacción existente dentro de su red comercial y pone de manifiesto que la recuperación de Volvo no depende únicamente de aumentar las ventas, sino también de mejorar su relación con los distribuidores.
A pesar de la caída general de las ventas, Volvo encontró un punto positivo en sus modelos electrificados. Las ventas de vehículos eléctricos y híbridos enchufables aumentaron un 13% entre junio y agosto, hasta representar más de la mitad de las entregas totales durante ese periodo. Este crecimiento contrasta con la evolución negativa de otras categorías y muestra que la electrificación continúa teniendo un peso cada vez mayor dentro de la estrategia comercial de Volvo.
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