Honda acaba de vivir uno de los momentos más delicados de su historia moderna. El fabricante japonés confirmó su primera pérdida anual en casi 70 años después de que sus ambiciosos planes para vehículos eléctricos no dieran los resultados esperados. La compañía perdió alrededor de 1,45 billones de yenes, equivalentes a más de 9.200 millones de dólares, tras reestructurar sus proyectos eléctricos y revisar completamente sus objetivos de electrificación.
El problema de Honda no es aislado. Gran parte del crecimiento de los coches eléctricos en mercados como Estados Unidos estuvo impulsado durante años por enormes incentivos gubernamentales. Cuando esas ayudas comenzaron a desaparecer, las ventas se desaceleraron rápidamente. Muchos fabricantes descubrieron que la demanda real de vehículos eléctricos todavía no es suficientemente sólida sin subvenciones masivas, algo que está obligando a toda la industria a replantearse sus estrategias a corto plazo.
A pesar del duro golpe financiero, las acciones de Honda subieron un 4,5% después de que la empresa anunciara que mantendrá intacto su dividendo para accionistas. La compañía también aseguró que espera volver a ser rentable en el ejercicio fiscal 2027. Durante una conferencia con inversores, Honda explicó que dedicará los próximos tres años a reconstruir completamente su estructura automotriz antes de lanzar una nueva ofensiva de productos. La marca japonesa apuesta ahora por una estrategia mucho más flexible y menos dependiente exclusivamente de los eléctricos puros.
La desaceleración del mercado eléctrico está afectando incluso a gigantes como Tesla, Ford, General Motors y Volkswagen. Ford reconoció pérdidas relacionadas con eléctricos cercanas a los 19.500 millones de dólares, mientras GM confirmó cargos superiores a 8.700 millones. Aunque las ventas globales de eléctricos crecieron un 20%, muchas marcas siguen sin conseguir rentabilidad real. El enorme coste de desarrollo y producción continúa siendo el gran enemigo del coche eléctrico moderno.
Uno de los datos más preocupantes para la industria es que la mayoría de los modelos eléctricos venden cantidades extremadamente bajas. En Estados Unidos, solo nueve vehículos eléctricos lograron superar las 10.000 unidades trimestrales durante 2025. Según los analistas de Cox Automotive, los bajos volúmenes hacen casi imposible generar beneficios sostenibles. Además, tras el fin de los incentivos fiscales de 7.500 dólares, los precios comenzaron a subir mientras el inventario acumulado crecía rápidamente.
Honda parece haber entendido antes que muchas marcas que el futuro inmediato probablemente no será totalmente eléctrico. La compañía ahora priorizará híbridos, nuevas tecnologías de eficiencia y plataformas más flexibles capaces de adaptarse rápidamente a la demanda real del mercado. La industria automotriz atraviesa uno de sus cambios más complejos desde la llegada de los motores híbridos, y Honda acaba de reconocer públicamente que el camino hacia la electrificación total será mucho más lento de lo que muchos imaginaban.