Se trata, al menos hablando en el contexto de grandes fabricantes, del primer auto eléctrico de Hyundai y de su país natal.
El propulsor entrega unos 82 caballos de fuerza con un torque constante 21.4 kg-m. Comparado a otros coches de similares características, el BlueOn es en el papel muy competitivo, pues es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 130 km/h, un dato normal en un eléctrico de su tipo; acelera desde parado hasta los 100 en 13.1 segundos.
La autonomía declarada con el conjunto de baterías de iones de litio en carga máxima es de 140 kilómetros. En una toma de corriente normal la recarga total se da en seis horas, mientras que, como es usual en vehículos con este sistema de propulsión, hay una alternativa con un modo rápido que deja disponible el 80% de la carga en 25 minutos.
Para evitar probables accidentes debido a que el propulsor eléctrico no emite ruido, tiene un dispositivo que simula el sonido de un motor, se denomina VESS (Virtual Engine Sound System).
Hyundai aspira a que la capacidad de producción aumente en los próximos años, logrando unas 2,500 unidades para finales de 2012. La inversión en el proyecto fue superior a los 30 millones de dólares.