Pocos lanzamientos generan tantas preguntas al mismo tiempo. Leapmotor B10 llegó al país en una sola versión, con precio de 575,000 pesos y una cifra que suena a exageración: 1,000 kilómetros de autonomía.
Conviene desarmar esa promesa por partes, porque detrás hay decisiones de ingeniería que cambian por completo la manera de usar el auto a diario.

Duda legítima aparece antes que cualquier ficha técnica: qué pasa si algo falla. Marca desconocida, origen chino, cero historial en México. Preocupación razonable.
Respuesta cambia todo el planteamiento. Stellantis invirtió millones de dólares en Leapmotor y controla el 51% de la sociedad que la comercializa fuera de China. Traducción práctica: el mismo grupo dueño de Jeep, Ram, Dodge, Fiat y Alfa Romeo responde por este auto.
Mopar, división de refacciones del corporativo, arrancó con 1,500 números de parte disponibles desde el primer día de venta de Leapmotor en México, repartidos hacia 160 puntos de servicio. Garantía cubre cuatro años defensa a defensa y ocho años en la batería de alto voltaje.
Asimismo, el modelo pasó por un año de validación en instalaciones de Stellantis México antes de salir a la venta. Nada de importar y confiar en la suerte.

Silueta engañosa, para empezar. Con 4,530 milímetros de largo y apenas 1,655 de alto, este modelo parece un hatchback estirado antes que una camioneta. Ficha técnica aclara el asunto: 170 milímetros de altura al suelo y proporciones de crossover compacto.
Entonces se trata de un SUV compacto. De los que privilegian aerodinámica sobre pose aventurera, cosa que se agradece en consumo y se nota en el ruido de viento a velocidad de crucero.

Aquí está la parte interesante. Por dimensiones y costo, el rival natural es un Volkswagen Taos o un Mazda CX-30, ambos con motor de gasolina convencional. Mismo dinero, mismo tamaño de estacionamiento.
Diferencia brutal aparece en el uso diario. Un Taos consume gasolina siempre; este no consume nada mientras no se agote la batería. Para quien recorre 30 o 40 kilómetros al día, eso significa pasar semanas sin abrir el tanque.
Comparado con híbridos convencionales como Toyota Corolla Cross HEV o Kia Niro, la ventaja se vuelve económica: el Leapmotor B10 cuesta menos y ofrece algo que ninguno de los dos tiene, que es la posibilidad de andar en modo puramente eléctrico durante casi cien kilómetros.

Terreno distinto, contrincantes distintos. Aquí aparecen BYD Yuan Plus, Geely EX5 EM-i y Chevrolet Captiva PHEV. Todos electrificados, todos chinos salvo el último.
Ninguno usa exactamente el mismo esquema. Un híbrido enchufable puede mover las ruedas con gasolina; el Leapmotor B10 nunca lo hace. Motor de 1.5 litros y cuatro cilindros vive únicamente para generar electricidad, como una planta de luz que viaja a bordo. Sensación al volante, en consecuencia, es la de un eléctrico puro todo el tiempo.

Cómo se siente en carretera
Recorrimos el tramo de Nayarit a Nuevo Vallarta y ahí quedó clara la primera virtud: acelera con la contundencia inmediata de un eléctrico, sin esperas ni cambios de marcha. Cifra oficial, 7.5 segundos de cero a cien. Sensación real, bastante más veloz de lo que sugiere el papel.
Estabilidad sorprende para un auto de esta categoría. Explicación tiene nombre y apellido: Stellantis afinó el chasis en su circuito de Balocco, en Italia, el mismo donde ajusta suspensiones de Alfa Romeo y Maserati. Suspensión independiente en ambos ejes y reparto de peso 50-50 completan el paquete.
Detalle que casi nadie menciona: la calibración del tren motriz se adaptó a las zonas de gran altitud de México. Cualquiera que haya manejado un turbo en la Ciudad de México sabe por qué eso importa.
Resulta agradable de sostener el volante, con grosor correcto, ni exageradamente deportivo ni endeble. En ciudad, la dirección eléctrica se siente ligera; en carretera, algo desconectada. Alcanza 170 km/h como tope, suficiente para cualquier uso legal.

Experiencia a bordo: minimalismo que sí funciona
Toda la cabina renuncia a los botones y concentra el control en una pantalla de 14.6 pulgadas. Ese enfoque trae un riesgo evidente: terminar navegando menús mientras se maneja. Por fortuna, el asistente de voz responde bien y permite abrir el techo o ajustar el clima sin soltar el volante.
Sorprende gratamente el espacio interior. A pesar del tamaño exterior contenido, las plazas traseras acomodan adultos sin drama. Dentro de la consola central se esconde un hueco enorme donde caben bolsas, no solo llaves y celulares.
Se ven finos los materiales, con vestiduras claras que dan sensación futurista. Bajo el sol de Nayarit, con temperaturas altas, esos asientos nunca alcanzaron ese calor insoportable típico de otros interiores claros. Vienen ventilados y calefactados adelante, cosa rara a este precio.
Se abre el techo panorámico hasta la parte trasera y trae cortinilla eléctrica. Hay iluminación ambiental de 64 colores. Sin ser gigantesca, la pantalla se lee bien; ese pudor visual le da un aire más elegante que el de otros modelos asiáticos donde el tablero parece televisión.

Seguridad: donde el Leapmotor B10 saca ventaja real
Siete bolsas de aire, incluida una central delantera que evita el golpe entre conductor y copiloto. Diecisiete asistencias que abarcan crucero adaptativo con Stop & Go, frenado autónomo con detección de peatones y ciclistas, punto ciego, tráfico cruzado trasero con frenado y visión 360 grados.
Más conversación generó el monitoreo del conductor, capaz de avisar si detecta somnolencia. Voceros de la marca mencionaron también preinstalación para un sistema de bloqueo por alcohol, aunque ese punto no figura en la ficha técnica oficial.
Números oficiales: 98 kilómetros en modo eléctrico, 990 combinados, consumo de 16.6 kWh cada 100 kilómetros. Batería de 18.8 kWh se carga por completo en 3.5 horas con corriente alterna, o del 30 al 80% en apenas 19 minutos con carga rápida.
Advertencia necesaria: esas cifras se midieron bajo ciclo NEDC, el más generoso de todos. Esperar el número exacto en el mundo real sería ingenuo. Aun descontando el optimismo del laboratorio, la autonomía sigue siendo enorme frente a cualquier eléctrico puro del mismo precio.
Traducido a mapa mexicano, ese rango permite salir de la Ciudad de México y llegar a Monterrey sin detenerse.

Leapmotor B10 tiene sentido para quien hace trayectos urbanos cortos entre semana y sale a carretera un par de veces al mes. Ese perfil aprovecha ambos mundos y prácticamente deja de comprar gasolina.
Compradores que viven fuera de las principales ciudades deben revisar antes la cobertura de servicio, que hoy ronda el 57% del país. Quien necesite cajuela grande también debe medir: 334 litros quedan cortos frente a rivales del segmento.
Falta el dato que nadie puede tener todavía, el valor de reventa dentro de tres años. Aun así, contar con la red de Mopar detrás reduce muchísimo el riesgo de quedarse varado esperando una pieza.
Veredicto personal: pocas veces un debut de marca llega tan resuelto. Conviene tomarlo en serio.
Más detalles del B10 en leapmotor.com.mx