Nadie presenta un auto nuevo dentro de una bodega. Stellantis sí lo hizo. Montó escenario, pantalla gigante y dos unidades del B10 en pleno Centro de Distribución de Partes Mopar, con racks de refacciones a la vista. Gesto extraño, mensaje transparente: Leapmotor no viene a probar suerte en México, viene con inventario.
Miguel Ceballos, Director de Comunicación y Relaciones Públicas de Stellantis México, abrió el evento y ya desde ahí quedó claro por dónde iba el argumento:
«Leapmotor no solo representa innovación, diseño inteligente y tecnología de punta, sino también la combinación perfecta entre eficiencia y la paz mental que solo una red que respalda como la nuestra puede brindarles.»
Detrás de esa puesta en escena hay un cálculo. Casi todas las marcas chinas que llegaron al país en los últimos cinco años enfrentaron la misma sospecha del comprador: qué ocurre cuando se necesita una pieza.
Stellantis decidió responder eso antes de hablar de caballos de fuerza.

Fundada en 2015, Leapmotor pertenece a la generación de armadoras chinas nacidas ya con el software en el centro. Fabrica en casa el 65% del valor de cada vehículo: motores eléctricos, baterías, arquitectura electrónica, hasta la iluminación. Ese control explica precios que a un fabricante tradicional no le salen.
Números acompañan. En 2025 reportó ganancias por primera vez y fue nombrada la startup número uno de nuevas energías en China. Durante el primer semestre de 2026 entregó más de 355,000 unidades y en junio rompió récord con 93,000 en un solo mes. Acumula 1.5 millones de autos en una década.
Stellantis invirtió cerca de 1,700 millones de dólares en 2023 y se quedó con alrededor del 21%. Un año después nació Leapmotor International, sociedad 51% del grupo europeo y 49% de la china, dueña de los derechos de venta fuera de China.
Daniel Alejandro González, CEO de Stellantis México, planteó esa ventaja sin rodeos:
«Con una marca como Leapmotor, pero que se da el lujo de decir que es familia de Alfa, es familia de Jeep, es familia de Ram, es familia de Maserati, es familia de Dodge. Yo no creo que nadie más pueda decir eso.»

Jesús Rodríguez, Director Comercial de Stellantis México, aportó el contexto que rara vez aparece en los boletines:
«Stellantis no es una marca, es un conglomerado de marcas, y cualquiera de nuestras marcas tiene el tamaño de una sola empresa en México.»
Cifras que compartió: 59 puntos de venta operando con 26 inversionistas y cobertura nacional cercana al 57%. Meta para este año, 6,000 unidades. Meta para 2027, veinte mil. Portafolio previsto, cinco o seis modelos.

Leapmotor llama ultra híbrido a su tecnología. Nombre comercial aparte, se trata de un REEV: eléctrico de autonomía extendida. Funciona distinto a cualquier híbrido conocido.
Ruedas siempre las mueve un motor eléctrico. Nunca la gasolina. Hay un motor de 1.5 litros bajo el cofre, cierto, pero trabaja como planta de luz portátil: genera electricidad y recarga la batería sobre la marcha.
Traducido a la vida diaria: se maneja como eléctrico, en silencio y con respuesta inmediata, y se llena en cualquier gasolinera cuando toca carretera. Adiós al mapa de cargadores.
Rafael Paz, director de Leapmotor México, recurrió a una comparación que se quedó en la sala. Habló de Baymax, el robot inflable de Big Hero 6, cuya tarea es cuidar a las personas:
«Si el B10 fuera una persona, sería Baymax.»
Equipa siete bolsas de aire, 17 asistencias a la conducción, detección de fatiga del conductor y preinstalación de alcolock apuntan justo hacia ahí.

Puesto en mapa, 1,000 kilómetros de rango permite salir de la Ciudad de México rumbo a Monterrey sin parar. Cubre casi un viaje redondo a Guadalajara. Alcanza para dos ida y vuelta a Acapulco.
Para entre semana, esos 100 kilómetros eléctricos sobran: un trayecto urbano típico rara vez rebasa los 40 kilómetros diarios, así que el tanque puede pasar semanas sin abrirse.
Aquí está el verdadero diferenciador, y ocupó buena parte del evento. Jessica Meza, Directora de Mopar México, cerró con la idea que da sentido a haber montado todo aquello en una bodega:
«La confianza no termina con la compra. Ahí es donde comienza verdaderamente nuestro trabajo en la posventa.«
Datos que respaldan eso: un centro de distribución de 45,000 metros cuadrados, capacidad para enviar unas 24,000 piezas diarias, 1,500 números de parte disponibles para Leapmotor desde el día uno y 160 puntos de refacciones y servicio en el país. Un mismo taller Mopar recibe por igual un Alfa Romeo o un Leapmotor.
Cinco pilares sostienen el esquema: ingeniería con soporte remoto y presencial, atención a clientes 24/7, garantía de ocho años o 150,000 kilómetros en la batería de alto voltaje, auxilio vial premium y catálogo de accesorios.

Después del B10, viene el C10, SUV mediano con hasta 1,100 kilómetros de autonomía, y el C16, de tres filas y 228 caballos. Portafolio de cinco o seis modelos es la ambición declarada.
Por eso conviene tomar este lanzamiento en serio. Leapmotor no llegó a experimentar; llegó a instalarse. Para quien firma a 60 meses, esa diferencia pesa más que un caballo de fuerza extra.
Más información de Leapmotor en leapmotor.com.mx
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