Es de conocimiento de todos que un V6 sobrealimentado será el que reemplace a los actuales V8, no sólo en la Explorer, pues esto ya está ocurriendo en otros vehículos del Grupo Ford. Para la entrada a la gama han resuelto, de una manera predecible y, a nuestro modo de ver, acertada, optar por un cuatro cilindros.
Un pequeño pero eficiente dos litros, también de inducción forzada, llegará en lugar de un V6 atmosférico, Ford promete una mejora en el consumo de combustible de hasta el 30%, un claro progreso que hará que la Explorer a lo mejor supere los 24.7 mpg en autopista.
Otras medidas para mejorar su frugalidad incluyen una dirección con asistencia eléctrica y el empleo de materiales más ligeros.