Mazda ha hecho del interior del CX-90 PHEV una de sus principales apuestas en su estrategia premium. El diseño bitono en blanco y negro del vehículo destaca por su frescura y amplitud, lo que proporciona una sensación de lujo al instante. Con cuero Nappa blanco perforado y molduras de madera clara y cromo, el CX-90 se sitúa como una opción elegante dentro de los SUV híbridos premium. No obstante, algunos aspectos como la consola central y su complicado sistema de almacenamiento pueden restar algo de funcionalidad al confort.
El CX-90 PHEV incorpora una pantalla de 12.3 pulgadas que se inclina hacia el conductor, algo que refuerza la filosofía de Mazda de poner al conductor en el centro de la experiencia. Esta pantalla se complementa con un panel digital de 12.3 pulgadas para los instrumentos, ofreciendo una experiencia tecnológica avanzada que se adapta a las necesidades del conductor. A pesar de su calidad, los controles del climatizador podrían ser más intuitivos, ya que el diseño de los botones para ajustar la temperatura no sigue la lógica convencional.
Una de las características más destacadas del CX-90 PHEV es su enfoque en la comodidad de los pasajeros traseros. Con asientos de cuero, calefacción y espacio generoso, Mazda asegura que incluso los ocupantes de la segunda fila no se sientan como «pasajeros de segunda clase». Sin embargo, el acceso a la tercera fila es algo complicado, especialmente para adultos, debido a la estructura de la plataforma de tracción trasera, lo que reduce la amplitud en el interior. A pesar de esto, el CX-90 logra ofrecer una experiencia de viaje confortable para los ocupantes de las primeras dos filas.
El CX-90 PHEV no se limita solo al lujo. Con una plataforma de tracción trasera y un sistema híbrido eficiente, ofrece un rendimiento equilibrado para aquellos que buscan un vehículo híbrido con capacidad de respuesta y manejo placentero. El modo de conducción también permite ajustar el comportamiento del vehículo a las preferencias del conductor, algo muy apreciado en este tipo de SUV premium. Si bien no es el más rápido en su clase, su conducción es bastante sólida, lo que lo convierte en una opción atractiva para quienes buscan versatilidad.

A pesar de las mejoras en el diseño y la comodidad, el espacio de carga es uno de los puntos débiles del CX-90 PHEV. Aunque la segunda y tercera fila se pliegan de manera sencilla, el área de carga resultante no es tan grande como la de algunos competidores, lo que puede limitar su capacidad para viajes largos con carga pesada. Sin embargo, el diseño del vehículo permite cierta flexibilidad, y el CX-90 sigue siendo una opción funcional para la mayoría de los viajes familiares.