La batalla por el interior del automóvil moderno ha encontrado un nuevo protagonista. Mientras algunos fabricantes están concentrando cada vez más funciones en grandes pantallas táctiles, Nissan considera que no todo debe controlarse desde una pantalla. La postura de uno de sus ejecutivos parte de una idea sencilla: un automóvil no es un dispositivo electrónico de consumo y sus mandos deben estar pensados para utilizarse mientras el conductor presta atención a la carretera. La propia gama actual de Nissan demuestra que la marca combina pantallas digitales con botones, mandos físicos y controles independientes en diferentes funciones.
La cuestión no es renunciar a la tecnología. Modelos actuales de Nissan incorporan pantallas táctiles de hasta 14,3 pulgadas, instrumentación digital, Head-Up Display, conectividad inalámbrica y sistemas de reconocimiento de voz. Sin embargo, la marca mantiene determinados controles físicos para funciones que el conductor necesita localizar rápidamente. El Nissan Juke, por ejemplo, combina una pantalla central con mandos físicos para el volumen, navegación, audio, climatización y otras funciones, demostrando que ambos conceptos pueden convivir en el mismo habitáculo.
La preocupación tiene además una base relacionada con la seguridad. Investigaciones sobre interfaces táctiles en vehículos señalan que una pantalla exige normalmente dirigir la mirada hacia ella para realizar una acción, mientras que un botón físico puede localizarse mediante el tacto y la memoria muscular. El estudio FITS advierte precisamente de que las vibraciones y aceleraciones del vehículo pueden dificultar las interacciones táctiles y aumentar la necesidad de atención visual. Esto explica por qué la discusión sobre botones frente a pantallas va mucho más allá de una cuestión estética.
La estrategia de Nissan parece buscar un equilibrio entre las dos filosofías. Sus nuevos vehículos incorporan cada vez más funciones digitales, desde Google integrado y Apple CarPlay inalámbrico hasta sistemas avanzados de asistencia a la conducción, pero siguen utilizando controles físicos en zonas donde la interacción rápida puede resultar importante. El Rogue 2026, por ejemplo, ofrece una pantalla táctil de 12,3 pulgadas y una instrumentación digital del mismo tamaño, además de Head-Up Display y control por voz.
Esta filosofía también puede resultar relevante para los futuros eléctricos de la compañía. Nissan está desarrollando vehículos con arquitecturas cada vez más digitales y modelos como el NX8 destinado al mercado chino utilizan enormes superficies de pantalla y tecnologías avanzadas de conectividad. El reto será evitar que esa digitalización termine obligando al conductor a atravesar varios menús para realizar operaciones que anteriormente podían completarse con un solo mando. La evolución del automóvil, por tanto, no pasa necesariamente por elegir entre botones o pantallas, sino por decidir qué función debe utilizar cada tipo de interfaz.
La declaración del ejecutivo refleja así una discusión que está transformando los interiores de prácticamente todos los fabricantes. Nissan no está rechazando las pantallas táctiles, sino cuestionando que se conviertan en la solución para absolutamente todo. En un vehículo, donde las decisiones se toman mientras se circula, la combinación de tecnología digital, reconocimiento de voz y controles físicos puede ofrecer una alternativa a los habitáculos completamente dominados por pantallas. Y esa diferencia podría convertirse en una de las claves del diseño interior de los coches que llegarán durante los próximos años.
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