
La gran polémica aparece cuando se comparan los precios de ambos países. En Estados Unidos, el Nissan Z Sport parte de unos 44.480 dólares, mientras que en Canadá el mismo modelo equivale aproximadamente a 35.500 dólares estadounidenses tras la conversión. Esto significa que un comprador estadounidense puede pagar cerca de 9.000 dólares más por el mismo deportivo, una diferencia demasiado grande para muchos seguidores de la marca.
La situación se repite con las versiones superiores. El acabado Performance supera los 54.000 dólares en Estados Unidos, mientras que en Canadá mantiene un precio equivalente notablemente inferior. En el caso del exclusivo Nissan Z Nismo, la diferencia también resulta importante, ya que los clientes estadounidenses deben afrontar una cifra cercana a los 67.000 dólares. Esta distancia económica convierte al deportivo japonés en una compra mucho más complicada para algunos aficionados.

Uno de los principales motivos detrás de esta diferencia se encuentra en los costes de importación y los aranceles aplicados en cada mercado. Aunque el Nissan Z sale de la misma línea de producción y comparte características técnicas, factores externos pueden modificar su precio final. Los impuestos y las políticas comerciales pueden transformar un deportivo accesible en un modelo cercano al segmento premium.
Este fenómeno no es exclusivo de Nissan. Durante los últimos años, diferentes fabricantes han aplicado precios distintos según la región, dependiendo de la demanda y del poder adquisitivo de cada mercado. Los compradores estadounidenses han visto situaciones similares con otros vehículos, especialmente en el segmento eléctrico, donde algunos modelos presentan diferencias importantes entre países.
Para los amantes de la conducción, el problema no es únicamente económico. Saber que otro comprador puede adquirir el mismo coche pagando mucho menos genera una sensación de injusticia. Aun así, el Nissan Z mantiene argumentos muy fuertes: motor V6 biturbo, propulsión trasera, cambio manual y una conexión con el conductor que cada vez es más difícil encontrar en los deportivos modernos.
El deportivo japonés representa una de las últimas alternativas para quienes buscan una experiencia tradicional en una época dominada por la electrificación y los sistemas de asistencia. Su combinación de tecnología moderna y filosofía clásica lo convierte en un modelo especial dentro del mercado actual. Sin embargo, su precio en Estados Unidos puede alejar a algunos compradores que esperaban una opción más accesible.
A pesar de la polémica por su coste, el Nissan Z continúa siendo un referente entre los deportivos japoneses actuales. Su historia, sus prestaciones y su enfoque purista mantienen vivo el legado de la familia Z, aunque la diferencia de precio entre Estados Unidos y Canadá demuestra que comprar un coche no depende solamente de sus características, sino también del mercado donde se vende.