Superado el ejercicio anual, General Motors todavía se encuentra en fase de ajustes y relocalización de sus principales ejecutivos. El más reciente cambio lo encabeza Steve Carlisle, otrora responsables de ventas, hoy responsable de planeación del producto.
Steve sigue las premisas establecidas por el actual CEO Ed Whitacre, como la reducción de personal vía simplificación de la pirámide gerencial para adelgazar la organización.
Sin embargo, dada la eliminación de la burocracia, existe ahora mucha gente que reporta directamente a Whitacre, pero con la nueva designación de Carlisle, el CEO espera una mejor gerencia que se autogestione y haga el trabajo lo mejor posible sin tanta supervisión.
Una jugada que busca concretar el apoyo de capital de riesgo en puerta para que le de más aire y oportunidad al gigante automovilístico en su relanzamiento.