Las armadoras automotrices se encuentran inmersas en un estado de paranoia, que bien podemos clasificar como el “efecto Toyota”, en donde cualquier defecto o problema, por pequeño que sea, debe ser notificado a las autoridades para no caer en los mismos contratiempos que se encuentra atravesando la atribulada marca japonesa.
Como parte de lo anteriormente citado, Porsche, la compañía alemana basada en Stuttgart, acaba de informar a la NHTSA (Administración Nacional para la Seguridad del Tráfico en las Autopistas) que nueve -sí, leyó bien, nueve- Porsche Boxster S modelo 2011, serán llamados a revisión debido a que el gancho de fijación de la capota suave de uso temporal, puede no engancharse correctamente en el seguro del parabrisas, provocando que ésta se pueda soltar al viajar a altas velocidades incrementando el riesgo de un accidente.