Un sistema de tracción total, a pesar de las desventajas en peso y consumo de combustible que significa, aumentaría la estabilidad considerablemente en superficies con poco agarre, su uso marca una orientación casi directa hacia la competencia germana en el mismo segmento, con modelos como la Serie 7 de BMW o el A8 de Audi siendo referencias en este aspecto.
Con el objetivo de reducir el consumo de combustible en un 25% con respecto al actual Quattroporte, se está considerando un V6 cuando en el vigente modelo el portafolio a elegir sólo contempla los V8. Otro recurso es la implementación de un dispositivo de arranque y parada automática del motor en situaciones en donde es prescindible su funcionamiento.
Por último, la caja automática de ocho velocidades del proveedor ZF sería otro componente vital en la renovada berlina italiana, uniéndose así a otras marcas europeas que han adoptado esta transmisión.
Más allá del componente tecnológico, estaremos muy pendientes de su aspecto, precisamente una de las mayores virtudes del Quattroporte junto a su celestial sonido.