A pesar de que el fabricante chino se comprometió a tener un crédito puente valorado en 70 millones de euros para que los suecos pudieran seguir funcionando durante su reestructuración, el dinero todavía no ha sido ingresado en las arcas de Swedish Automobile, lo que hace que sus directivos empiecen a estar un poco nerviosos.
Este acuerdo que se anunció a mediados del mes de septiembre, tenía previsto materializarse en solo un par de semanas pero parece ser que se está haciendo de rogar, un retraso que se hace más largo si pensamos en la situación por la que la marca Saab está pasando.
Lo que está claro es que aunque la protección de impagos ha conseguido levantar un muro legal contra los acreedores que demandan la bancarrota de Saab para resarcir sus deudas, el fabricante necesita ese dinero para poder mantenerse en pie.
Esperemos que esta ayuda pueda llegar a tiempo.