La falta de presupuesto ‘propio’ y el nivel de influencia que tiene el grupo norteamericano sobre el fabricante sueco se hace patente al ver sus modelos: el 9-5 está en las vitrinas desde los años noventa y desde entonces sus competidores se han renovado totalmente dos e incluso tres veces, mientras la SUV 9-7x es exclusiva de algunos mercados y es básicamente una Chevrolet TrailBlazer con otro vestido, que atraviesa el final de su vida comercial. El 9-3 es el sedán más reciente (llegó en 2002) y es el único modelo que se mantiene vigente en donde se vende, sin destacar especialmente en cuanto cifras de ventas.
Tampoco hay que olvidar que por un tiempo Saab comercializó el 9-2x: un Subaru Impreza de anterior generación con unas ópticas diferentes, en una movida típica de General Motors y su ‘Badge Engineering’ ó ingeniería de insignias.
Lo mejor que ha presentado Saab en tiempos recientes es un despliegue de espectaculares prototipos que se han destacado en los salones donde se han exhibido.
El futuro inmediato de Saab no sería separarse del todo de GM, sino tener más poder de decisión y administrarse de una manera más autónoma, pues hasta ahora las acciones en este fabricante eran algo que dependía de la junta directiva de la seccional europea de General Motors.
El primer paso de este proceso será trasladar el lugar de fabricación del esperado y necesario reemplazo del 9-5, que volvería a la planta natal de Trollhättan en lugar de mudarse a una factoría de Opel. Los cuarteles generales de la marca también volverían a Suecia.
Estas medidas no son otra cosa que el resultado posterior a que Saab fuera puesta a la venta y no apareciera ningún potencial comprador.
Koenigsegg ha puesto en marcha un nuevo plan para Saab bajo el cual se buscará transformarla en una marca de carros de auténtico lujo, que les permita generar un mayor ingreso por cada unidad vendida.
El fabricante de coches sueco ha presentado la declaración de insolvencia ante su práctica quiebra. El caso se está llevando en los tribunales de Suecia, donde se busca la reorganización de la compañía. Pero para que Saab pueda ser independiente, necesita un estimado de 1 billón de dólares y hasta ahora, nadie se ha ofrecido a pagar esa suma.
A pesar del incierto futuro de Saab, aún hay ciertos proyectos de la mano de General Motors que van marchando. Uno de ellos es el 9-4X, una crossover de tamaño medio bajo la plataforma que utiliza la próxima Cadillac SRX 2010. La hemos pescado con buen camuflaje.