Lo destacable en esta ocasión es que la nueva marca en el saturado portafolio existente es de origen brasilero, y no sólo eso, pues hay varios ingredientes muy interesantes en la fórmula de su producto final.
Por ahora sólo contamos con una imagen de anticipo del nuevo deportivo latinoamericano, en donde se destaca una silueta que se sale, dentro de los rasgos usuales en estos autos, de cierto convencionalismo que caracteriza a vehículos de producción muy limitada de marcas de reciente aparición, que frecuentemente recurren a proveedores que les facilitan piezas que son equipo de origen en autos más comunes y les hacen perder muchísimo atractivo a nivel de diseño. Ya veremos si en la realidad esto que inferimos es cierto.
Más allá de la apariencia (de la cual es responsable el local Fernando Morita), su propulsor se adapta al contexto brasilero al tener la posibilidad de funcionar únicamente con etanol. Se trata del motor que equipa el Dodge Viper, de diez cilindros en V y más de ocho litros de desplazamiento, que para el GT DR7 (denominación que recibirá el nuevo superauto), estará sobrealimentado con dos turbocargadores.
Otra de sus peculiaridades está en su habitáculo, al emplear el ingenioso diseño que alguna vez se vio en el McLaren F1, con tres asientos, siendo el del medio el correspondiente al del conductor.
Pese a las pocas características que se han revelado, el Amoritz ha sabido causar mayor expectativa de la usual en un vehículo de su tipo. Con cierta impaciencia esperamos su debut en octubre.