Tesla ha convertido finalmente en realidad uno de sus proyectos más esperados. El Semi comenzó a entregarse a los primeros clientes en septiembre de 2026, casi nueve años después de su presentación en 2017 y después de múltiples retrasos respecto al calendario original. La compañía inauguró en Sparks, Nevada, la planta específica para el camión eléctrico y mantiene el objetivo de alcanzar una capacidad de hasta 50.000 unidades anuales. Tesla tampoco ha comunicado todavía el precio definitivo del Semi de producción, un dato especialmente relevante para las empresas de transporte.
La versión Long Range anunciada por Tesla alcanza una autonomía estimada de 500 millas, unos 805 kilómetros, mientras que la configuración Standard Range llega a 325 millas, aproximadamente 523 kilómetros. El fabricante calcula esas cifras con una combinación de hasta 82.000 libras de peso bruto, equivalentes a unos 37.200 kg, y una velocidad de 55 mph. El Semi incorpora además tres motores eléctricos, hasta 800 kW de potencia de propulsión y un consumo estimado de 1,7 kWh por milla.
Uno de los elementos fundamentales para hacer viable el Semi en transporte profesional es su sistema de carga. Tesla anuncia una capacidad de hasta 1,2 MW mediante Megacharger, con la posibilidad de recuperar hasta el 60% de la autonomía en 30 minutos. La compañía también ha desarrollado una red específica de cargadores y herramientas de planificación de rutas para integrar las paradas de carga en las operaciones de las flotas. El gran desafío será conseguir que esta infraestructura acompañe el crecimiento de las entregas, especialmente en rutas de larga distancia.
El Semi que finalmente llega a producción no es exactamente el mismo camión presentado en 2017. Durante estos años Tesla ha introducido cambios derivados de las pruebas con clientes y del desarrollo industrial. Según TechCrunch, el modelo actual ha reducido alrededor de 1.000 libras, unos 454 kg, respecto al diseño original, mientras que Tesla asegura que la nueva fábrica de Nevada está preparada para fabricar las diferentes versiones en una misma línea. La empresa también destaca la ausencia de motor diésel, caja de cambios y sistema de escape como elementos que pueden reducir las necesidades de mantenimiento.
El contexto competitivo también ha cambiado radicalmente durante los nueve años de espera. Cuando Tesla presentó el Semi, el camión eléctrico pesado todavía era un mercado emergente; ahora fabricantes como Volvo, Mercedes-Benz, Scania y otros especialistas ya comercializan soluciones eléctricas para transporte profesional. Tesla, además, prepara la expansión del Semi hacia Europa, donde la compañía ha comunicado una versión capaz de recorrer hasta 550 kilómetros con 40 toneladas de masa total y recuperar el 60% de su autonomía en unos 30 minutos mediante carga de alta potencia.
El verdadero reto comienza ahora: demostrar que el Semi puede combinar autonomía, carga ultrarrápida, disponibilidad y costes operativos competitivos a escala industrial. Tesla afirma que la electrificación puede reducir los costes de energía y mantenimiento frente a un camión diésel, pero la compañía todavía no ha revelado públicamente el precio final de producción ni el ritmo real de fabricación alcanzado. Tras casi una década de desarrollo, las primeras entregas permiten comprobar por fin cómo funciona el proyecto en condiciones comerciales reales.