El Toyota Camry acumula nueve generaciones principales en Estados Unidos desde 1983, y su evolución refleja buena parte de la transformación experimentada por las berlinas japonesas. El modelo pasó de ser un compacto de tracción delantera con motores de cuatro cilindros a convertirse en una berlina media con V6, tecnología híbrida y, desde 2025, una gama exclusivamente electrificada mediante sistemas híbridos en Estados Unidos. Una clasificación publicada por SlashGear, basada en datos de NHTSA, opiniones de expertos y reclamaciones de propietarios, coloca a las nueve generaciones en un orden determinado por su historial de problemas, aunque la valoración es editorial y puede cambiar según el criterio utilizado.
En la parte inferior de esa clasificación aparecen especialmente la sexta generación (2007-2011) y la quinta (2002-2006). La primera acumula un historial importante de llamadas a revisión y reclamaciones, especialmente en determinados años como 2007, mientras que la segunda concentra numerosas quejas relacionadas con algunos vehículos de principios de la década de 2000. El estudio también sitúa a las primeras generaciones, 1983-1987 y 1988-1991, en posiciones bajas, aunque comparar coches de aquella época con modelos actuales resulta complicado por la enorme diferencia en tecnología, sistemas de seguridad y disponibilidad de datos.
La octava generación, fabricada entre 2018 y 2024, queda en una posición intermedia debido principalmente al historial del año 2018, que acumuló más llamadas a revisión que buena parte de los años posteriores. Sin embargo, esto no significa que toda la generación tenga el mismo comportamiento: los modelos posteriores presentan un historial considerablemente más favorable en las fuentes consultadas. Además, esta etapa supuso un cambio importante para el Camry gracias a la plataforma TNGA-K, a una mayor orientación hacia la conducción y a la disponibilidad de un V6 de 301 CV en determinadas versiones.
En la zona alta aparecen la tercera generación (1992-1996) y, especialmente, la séptima (2012-2017). La primera destacó por un historial relativamente contenido de reclamaciones y llamadas a revisión durante su época, mientras que la séptima ha recibido valoraciones especialmente favorables como vehículo usado. Consumer Reports llegó a considerar determinados Camry de esta etapa como una opción recomendable dentro del mercado de segunda mano, y J.D. Power otorgó puntuaciones destacadas a varios años concretos, entre ellos 2014, 2012 y 2015.
En lo más alto de la clasificación aparece la novena generación, estrenada para 2025 y todavía vigente, aunque aquí existe una advertencia fundamental: todavía es demasiado pronto para conocer su fiabilidad a largo plazo. El actual Camry estadounidense utiliza exclusivamente sistemas híbridos, con un motor de 2,5 litros y configuraciones de tracción delantera o total según versión. Su posición se explica por el reducido número de reclamaciones, investigaciones y llamadas a revisión acumuladas hasta ahora, pero esa valoración necesariamente tendrá que revisarse cuando el modelo acumule muchos más años y kilómetros.
La historia del Camry demuestra, en definitiva, que llevar el logotipo de Toyota no garantiza que todas las generaciones sean igualmente fiables. Los datos disponibles señalan diferencias importantes entre años y generaciones, mientras que factores como mantenimiento, kilometraje, uso y reparaciones también resultan determinantes al comprar una unidad usada. El Camry ha pasado de aquel modelo de los años 80 con cambio manual y poco más de 90 CV a un híbrido moderno de 225 CV en su configuración actual, manteniendo durante más de cuatro décadas su papel como una de las berlinas más importantes de Toyota.