De esta forma, la NHTSA ha iniciado una investigación preliminar sobre los vehículos del grupo después de haber recibido 110 reclamaciones por parte de conductores en el país, en relación con problemas en los frenos de algunas SUV de las marcas Chevrolet y GMC, y que dificultan que el vehículo se detenga.
La NHTSA ha decidido iniciar esta investigación preliminar después de que la Oficina de Investigación de Defectos de la NHTSA haya recibido quejas por posibles defectos en el sistema de frenos de las SUV Yukon, Yahoe y Sierra de GMC, y los Silverado, Tahoe, Suburban y Avalanche de Chevrolet, fabricados entre 1999 y 2003.
Las reclamaciones señalan que estos modelos podrían haber sufrido una corrosión de los frenos, lo que podría ocasionar una pérdida repentina de la efectividad del sistema de retención y un aumento de la distancia necesaria para detener el vehículo.
Según el documento de la NHTSA, en 37 de las 110 reclamaciones recibidas se ha confirmado un fallo de los frenos de los vehículos, y en tres de ellas se indicaba que se había producido un accidente por este defecto.