Comenzaremos hablando del ya emblemático, popular y querido Volkswagen Beetle, un auto del que se vendieron más de 21 millones de unidades en los 65 años que estuvo a la venta y que en los años 50 estuvo en el punto de mira para ser sustituido y reemplazado por el Volkswagen EA 97/1.
El emblemático modelo de Volkswagen, conocido con multitud de nombres y apodos en todo el mundo, fue resultado de un diseño de 1930 que se mantuvo en el mercado entre los años 1938 y 2003. Esto le dio el título del auto con más tiempo de producción en la historia, siendo además el primer automóvil de Volkswagen y sin duda uno de los mayores logros de la automoción.
Siempre ha estado en la prensa del motor, bien cuando se comercializaba, o bien a día de hoy cuando miles de personas aun lo siguen manteniendo en sus garajes como un auto de culto. Pero lo que pocos sabían hasta el momento, es que durante todo el tiempo que estuvo en producción, existieron varios intentos para modificar su estética, y que uno de los modelos que estuvo más cerca de sustituirle, fue el Volkswagen EA 97/1.
La firma alemana Volkswagen comenzó en el año 1950 a investigar y desarrollar nuevos diseños que pudiesen ser los sucesores del popular Beetle, entre estos llegaron nuevos modelo como el Volkswagen Type III, el Type IV y el Brasilia, entre otros. Todos estos modelos se diseñaron con esta idea principal, aunque terminaron con una nomenclatura diferente y vendiéndose alguno de ellos al mismo tiempo que el Beetle. Pero entre tanto modelo existió un prototipo denominado como Volkswagen EA 97/1, un modelo que gustaba mucho a la marca y que verdaderamente supuso uno de los mayores intentos por modernizar el Beetle.
Este prototipo que se desarrolló en el año 1957 con la intención de darle un lavado de cara al Beetle contaba con grandes aptitudes para haberlo conseguido ya que el EA 97/1 contaba con un diseño muy elegante y atrevido para su época, era un Beetle muy distinto, al que Volkswagen ensanchó el puente trasero y añadió unas aletas más grandes que iban totalmente integradas a la carrocería en la parte delantera. En las traseras se nota un pequeño salto , que fluye hasta los faros traseros, denotando así un aspecto característico de las carrocerías de los años 50.
Seguramente que al ver las imágenes de este prototipo y sobre todo su capó donde se incluye una forma de campana en el centro del mismo, a muchos de vosotros os habrá venido a la mente otro modelo legendario, el Porsche 356 de la época, al que parece tener un gran parecido. Aunque la línea no se desvió mucho finalmente, este prototipo es un unicornio para los apasionados del Volkswagen Beetle por el que seguro pagarían bastante por tener uno en su garaje.